Editorial Universitaria ha publicado algunos textos escritos por Matte mientras recorría países de la órbita comunista entre 1958 y 1960. Los artículos aparecieron en Las Noticias de Última Hora, periódico que compró en 1954 y que levantó la candidatura de Salvador Allende en su fallida aventura presidencial de 1958.

Nació en La Moneda, fue nieto y sobrino de presidentes, apoyó a Salvador Allende y murió a los 40 años en un accidente automovilístico gatillado por un infarto. La fuerte tradición familiar indicaba que Arturo Matte Alessandri (1924-1965) simpatizaría con la derecha y el conservadurismo, pero, en cambio, terminó coqueteando con socialistas y comunistas.

Matte estudió ingeniería en la Universidad de Chile y ahí, junto a un grupo de compañeros, fundó la Cooperativa de Publicaciones (1943), antecesora de la Editorial Universitaria, misma casa editora que en junio pasado publicó algunas de las crónicas escritas por Matte entre 1958 y 1960, mientras recorrió países de la órbita comunista, gracias a una invitación de Pravda, el diario del PC soviético. Escapando de una realidad ineludible —el ascenso a la presidencia de su tío Jorge—, Arturo abandonó Chile dos días antes del cambio de mando.

Los textos fueron publicados en Las Noticias de Última Hora, periódico que compró en 1954 y que posteriormente dirigiría. El diario fue abiertamente de izquierda y levantó la candidatura de Salvador Allende en su fallida aventura presidencial de 1958, aunque Matte siempre mantuvo una postura editorial pluralista y autónoma.

En Crónicas de viaje (Editorial Universitaria, 2011) se leen textos sobre un periplo a la URSS y China. La pluma de Matte despliega su interés por la ciencia, el cuidado de los niños, el circo, el teatro, el budismo y el desarrollo industrial de las economías comunistas, especialmente en torno a la agricultura (al volver a Chile, Matte administró una hacienda cerca de Chillán, con la esperanza de contribuir a la Reforma Agraria).

El cronista también destaca la calidad de sus habitantes y la sapiencia de sus líderes. Dos ejemplos: sobre los armenios escribe: “[n]i uno solo de ellos es analfabeto”. Sobre Mao Tse-Tung, con quien sostuvo un encuentro de tres horas (del que emanó una entrevista extraviada), dice: “Es un hombre agradable, sagaz, muy sereno, me pareció un gran político y sobretodo animado de muy buenos sentimientos».

Matte escribió con visión a largo plazo, sugiriendo pronósticos comerciales que con el tiempo cristalizarían. El más notorio es el de la venta de cobre a China, vedada en 1959 por el contexto de la Guerra Fría. Medio siglo después, casi 7 millones de toneladas del metal rojo saldrán de Chile y recalarán en puertos chinos.

Cada texto es antecedido por la imagen de la hoja de diario de su publicación, permitiendo apreciar la diagramación de la época, la publicidad y los eventos políticos y sociales del momento. Así, las Crónicas de viaje de Arturo Matte Alessandri asoman como una primera pincelada a los vestigios escritos dejados por este ingeniero con alma de periodista que, aun con cierta candidez por la realidad socialista, despliega cuadros descriptivos que cautivan con vigencia y simpleza.