[El capítulo completo aquí] ¡Arriba las manos! Nuestro cuarto capítulo de Ojo en Tinta —que se estrena el domingo 16 de noviembre a las 14:30 horas por el canal 13C y su señal online— viene cargado de disparos, acertijos y letras delictuales. Es la novela negra desde la mirada de Álvaro Ricoe, Camilo Marks y Ramón Díaz Eterovic. Es la fértil provincia de choros, detectives y carceleros.

camilomarks

Pablo Espinosa: «No soy buen actor. Creo que eso queda bastante claro en esta conversación con Camilo Marks, donde hacemos de espías secretos que se reúnen en una plaza a conversar de novela policial. Bueno, en verdad actuamos solo unos segundos. Marks es desde niño un gran amante de las novelas policiales, género que recorre de una manera crítica e íntima en su ensayo Biografía del crimen (UDP, 2014). Sentado en la plaza del parque Balmaceda, Marks explica por qué los policiales están mejor que nunca, llegando incluso a liderar los rankings de los libros más vendidos».


álvaroricoe

Nicolás Rojas Inostroza: Para una Navidad recibí de regalo el libro Cuentos de La Legua de Álvaro Ricoe. Así conocí la interesante obra de este autor que nos acompañó en el capítulo de literatura policial de Ojo en Tinta. Nos juntamos en las afueras de la ex Penitenciaría de Santiago para hablar sobre literatura delictual. Pero también conversamos sobre La Legua histórica, la estigmatizada y, por cierto, sobre la población que no sale en la tele. Esa tarde leímos varios fragmentos de su texto que dan cuenta de que la realidad, en muchas ocasiones, supera a la ficción. Ricoe, técnico gráfico y gestor del Centro Cultural El Arca de La Legua, también es autor de Maracanazo legüino y Morena sensualidad.


ramondíazeterovic

Patricio Contreras: «Ramón Díaz Eterovic destila tranquilidad y parsimonia, a veces inquietante. Nos juntamos una fría noche invernal en el Barrio París-Londres, un entorno -y una atmósfera- que perfectamente podría darse en sus novelas protagonizadas por Heredia. De hecho, la primera publicación con este detective se titula La ciudad está triste (1987), un anticipo del tono melancólico y desesperanzado de su obra. También hablamos de sus primeros acercamientos a la novela policial y del antiheroísmo de su personaje».