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Cada vez que el Metro de Santiago se detiene entre estaciones, cada vez que hay un retraso en la frecuencia de trenes, cada vez que el sistema falla, es porque algo acecha en los túneles subterráneos de la ciudad. Algo antiguo, oscuro y peligroso: el Gran Guarén, una bestia fuera de control que data de la época de la Unidad Popular.

Esta es la premisa del cómic publicado en 2013 por la editorial Acción Cómics, El Gran Guarén, opera prima del guionista y editor Claudio Álvarez. En un principio a través de Internet y luego editada en formato libro, el cómic seguía la historia de dos exterminadores que son enviados a desparasitar los túneles del Metro de la amenaza de ratas mutantes-gigantes.

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Un año después, Acción Cómics publica su segunda parte: El Gran Guarén – Los Archivos Perdidos. A diferencia de su antecesor, Los Archivos Perdidos se sitúa a través de cuatro momentos diferentes en la historia de Chile: 1973, 1977, 1986  y 2010; y funciona como precuela, con cinco historias que explican los orígenes de los ingentes roedores y la intriga política que los rodea.

Siguiendo la línea trazada por El Gran Guarén, esta continuación pone el ojo –o bien, la pluma– en ser un cómic de género, una historia pulp que ambiciona entretener y nada más que entretener al lector, con historias sencillas, cuotas de acción, suspenso y guiños específicos para los seguidores más fieles de la enorme rata.

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Sin embargo, y de manera positiva, Álvarez ha eliminado los ripios de narración presentes en El Gran Guarén y su guión se ha enfocado en explorar más detalladamente espacios urbanos y rostros conocidos para darle cercanía al público nacional que –pese a algunos diálogos sobrecargados de una teatralidad innecesaria– sabe que está frente a un cómic chileno y no ante un thriller gringo.

 

11033904_10152738995118240_1977081452_oLo mismo ocurre con el estilo de dibujo de los cinco ilustradores convocados para las historias de Los Archivos Perdidos. Cada uno de ellos ha logrado imprimir una marca propia y distinguible en sus relatos, desde las sombras de Javier Bahamonde en la historia que abre el tomo hasta los trazos más enfocados al manga en el final ilustrado por Pedro Tralkan (quien utiliza la técnica del fotomontaje para sus fondos, esta vez más atingente y mejor enmarcados que en El Gran Guarén). Pero sin duda donde se sigue luciendo Acción Cómics es en la cuidada edición de Los Archivos Perdidos. Su portada, aunque redundante, mantiene la grandilocuencia que le valió el premio a Mejor Portada en el FIC Santiago 2014 a El Gran Guarén. Este año, Los Archivos Perdidos apunta hacia la nominación principal: la de Mejor Cómic del Año. ¿Podrá logarlo?