fcoviveros“La Ira Popular, poesía del acontecer”, se titula la antología de escritos que Francisco Viveros ideó durante los últimos tres años.  El actor cuenta, desde su natal Concepción, cómo construye su poesía popular, cómo logró autoeditar su libro y qué piensa del Chile de hoy (y de mañana).

 

Entre 1860 y 1930, miles de pliegos artesanales de la lira popular circularon por las calles de las principales ciudades de la zona central. Tras un largo receso, los impresos escritos por poetas-cronistas populares se adaptaron al tiempo, inspirando poleras, menús, prendedores, una nueva tipografía y hasta un libro que rescata su estilo y métrica con los temas de hoy.

La publicación, autoeditada por Viveros, presenta 125 páginas divididas en 5 capítulos: Décimas por presentación, Contrapuntos, Versos por actualidad, Poesía del Acontecer y Cuecas. Las letras dispuestas en el texto abordan temas tan diversos como la televisión, las isapres, los derechos humanos, la contigencia política o el fútbol.

—¿Cómo es el proceso de escribir cada texto? ¿Cuánto demoras?

Hay un dicho que dice que “uno escribe de lo que sabe”, o algo así. En general, mi gran inspiración para comenzar a escribir son las experiencias que me van pasando en el día a día: cosas que aprendo, que me sorprenden o que me enojan. Otra gran fuente de información son las redes sociales: paso varias horas a la semana leyendo las noticias que ocurren en Chile y el mundo. Muchas veces la realidad supera a la ficción y lamento profundamente que Sebastián Piñera deje de ser presidente porque todas las semanas me entregaba muy buen material para escribir. Espero que la señora Bachelet deje de lado su mutismo selectivo y empiece a “meter las patas” más seguido, como la gran mayoría de sus colegas políticos y así me entregue material también.

Una vez que encuentro una noticia que me interesa, la leo con detención, leo las opiniones de los cibernautas, formo mi opinión y trato de darle una forma poética con la décima. Algo fundamental que me enseñaron mis amigos payadores es que el “remate” de la décima (los últimos dos versos) es lo más importante y tiene que ser bueno (sorpresivo, con picardía); por lo tanto, muchas veces una décima se comienza a estructurar desde el final. Otro punto importante de la décima es el cuarto verso, porque generalmente ahí termina la introducción del tema que vas a tratar y también tiene que ser una idea interesante, que deje enganchado al lector para el resto del texto. Si no ando muy creativo en cuanto al contenido, trato de identificar algunas palabras claves de la noticia que rimen y empiezo a crear desde “la forma”, desde como suenan esas palabras.
Cuando ya tienes práctica en esto (yo llevo más de 3 años escribiendo en décimas) llega un momento en que empiezas a “pensar en octosílabos” y es maravilloso, porque se te abre un mundo y te acercas un poco al arte de los payadores que son capaces de improvisar en octosílabos.

Luego que tengo lista la o las décimas, busco una imagen llamativa que tenga relación con el tema, la subo al blog de La Ira Popular y luego la difundo en mis redes de Facebook y Twitter. La duración del proceso depende de cuántas décimas sean: si es sólo una décima, alrededor de una hora. Si son más décimas, como en el caso de los contrapuntos o los versos encuartetados, el proceso puede durar hasta cuatro horas. No es tan fácil como parece, porque detrás de las decimas también hay un tema matemático: la métrica de los versos, cómo distribuyes las rimas, entre otros factores.

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—El libro se llama La Ira Popular, poesía del acontecer, ¿qué es lo que más te causa ira en estos tiempos?

La semana pasada se conoció el fallo de La Haya y me causó ira leer los típicos comentarios mal entendidos como “patrióticos” que, en el fondo, son pura xenofobia en contra de los hermanos peruanos y bolivianos. Eso me llevó a escribir estas décimas. Me alegró saber que los vecinos de Arica y Tacna firmaron un tratado de cooperación y que a la gente que habita cerca de las fronteras le importa muy poco el tema de esas líneas imaginarias llamadas “límites”. Ojalá que ese espíritu se contagiara más hacia el interior de los países. Las fronteras nos limitan… ¡oye!, esa última frase es un octosílabo, la voy a usar en una décima.
También me provoca mucha ira que en Chile el Estado no garantice los derechos a la salud, a la educación y a una pensión digna: el que puede pagar lo puede tener y el que no, que se joda. Es un sistema profundamente perverso y deshumanizante.

—En el prólogo cuentas que en la zona central de Chile existe un movimiento de jóvenes decimistas, cantores a lo poeta y payadores. ¿Podrías contarnos más de ese trabajo que has podido conocer?

El mundo de los payadores es simplemente alucinante. Yo tuve la oportunidad de aprender en Santiago de primera mano de dos de ellos: Alejandro Ramírez y José Luis Suárez, de los cuales estoy muy agradecido. Además de ellos hay varios payadores que están enseñando a escribir décimas como Fernando Yáñez en Concepción, a improvisar en décimas con guitarra y a tocar el guitarrón chileno, como el gran payador y cantautor Manuel Sánchez.

Todos los años se realizan encuentros de payadores en todo Chile central. El que se organiza en Casablanca durante febrero es de los más importantes en Iberoamérica. También hay eventos en Paine, Rancagua, Portezuelo y Concepción. Invito a los lectores y lectoras a que vayan a alguno: lo van a pasar muy bien y además van a conocer una tradición chilena que incluye la bellísima sonoridad del guitarrón chileno y la inagotable picardía de los payadores. No se van arrepentir.

lira3—Tú eres actor. ¿Hasta qué punto las artes de la representación han acogido a la cultura popular chilena? ¿Crees que se ha producido una apertura en los últimos años?

Me preguntas acerca de las artes de la representación y sólo voy a responder por el teatro porque me declaro bastante ignorante en cuanto a la danza. He asistido a muy pocos espectáculos de danza en mi vida, por lo que todo lo que diga vendría desde mis prejuicios y es muy feo andar divulgando prejuicios por internet. No lo hagan niños.
Bueno, una parte del teatro siempre ha estado muy ligada con la cultura popular. Por ejemplo, en la Edad Media el teatro en Europa se hacía mayormente a las afueras de las ciudades, en escenarios improvisados, porque se consideraba que los actores y actrices podían llevar enfermedades a los pueblos. Si bien en Chile el resurgimiento del teatro en el siglo XX viene de la mano de la academia, esas mismas universidades ponen en escena la dramaturgia de Luis Rivano, Antonio Acevedo Hernández, Isidora Aguirre, Egon Wolff, Manuel Rojas, por nombrar sólo algunos, cuyos textos están plagados de personajes populares y situaciones “del bajo fondo”. Por razones que ya todos conocemos en los ’70 y en los ’80 hubo un “apagón cultural”, pero los dramaturgos siguieron escribiendo con las armas de los símbolos y las metáforas para pasar los filtros de la censura. A fines de los ’80 y en los ’90 la obra ícono de la cultura popular fue “La Negra Ester”, dirigida por Andrés Pérez con los textos en décima de Roberto Parra. De ahí en adelante se han seguido escribiendo y remontando textos que incluyen “lo popular”. No es casualidad que “La Negra Ester” se cimiente en la décima, porque la décima espinela es el verso popular por excelencia en todo Chile central.
Resumiendo, considero que sí ha habido una apertura si comparamos la situación actual con la vivida en dictadura y que en esa apertura jugó un papel preponderante la décima: fue la llave para redescubrir la cultura de los que no tienen voz, de los invisibilizados.

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—Gran parte de la escritura de este libro está situada en Concepción. ¿Existió la lira popular en esa ciudad? ¿Qué se sabe de ella?

El inicio del fenómeno de la lira popular está muy ligado a la migración campo-ciudad que ocurrió a mediados y fines del siglo XIX en Chile. Hay registros de la lira popular en Santiago, Valparaíso, Concepción e incluso en algunas oficinas salitreras en las que se imprimían algunos pliegos. Para bajar los costos, los poetas populares imprimían sus versos en papeles baratos, de no muy buena calidad. El paso del tiempo hizo su trabajo y hay muy pocos vestigios de la lira en Concepción. Tengo entendido que hay algunos pocos pliegos penquistas  conservados en las tres colecciones más importantes de Chile (dos pertenecen a la Biblioteca Nacional y la restante a la Universidad de Chile). También hay registros en algunos pliegos en que los poetas de Santiago se referían a un importante payador que había en la región del Bio-Bío y de los contrapuntos que armaban con sus pares de Santiago, pero nunca se ha podido determinar la identidad de ese payador. Hay mucha información que sigue en la penumbra.

—¿Qué tan difícil fue editar este libro? ¿Cómo describes el proceso de autoedición? Entiendo que harta gente apoyó económicamente la iniciativa

Como todo proceso que uno realiza por primera vez en la vida, hay muchos contratiempos y obstáculos que hay que aprender a sortear sin desanimarse, porque si uno se desmotiva, nadie va a creer en tu proyecto.

En 2012 postulé al Fondo del Libro del Consejo de la Cultura y no lo gané. En 2013 postulé a un fondo de la Municipalidad de Concepción y tampoco lo gané.

Por suerte tengo buenos amigos y conté con el apoyo del también actor y dibujante creador del blog Con Todo Respeto (los dos espacios virtuales nacieron en 2010, al calor de una buena conversación y unas copas entre amigos). Él ya había tenido la experiencia de financiar colectivamente la edición de su libro a través de la página Ideame. Me pareció que ya tenía material suficiente para imprimir mi libro y me lancé. Gran parte de la difusión la realicé a través de internet, aunque también conté con el apoyo de dos radios y un canal de televisión penquista.

Logré que más de cuarenta personas aportaran con dinero y estoy muy agradecido de ellos, porque me permitieron imprimir 300 copias de la primera edición del libro de “La Ira Popular”. Y en el primer mes he vendido varias decenas de libros, por lo que vamos viento en popa. Quedan menos de 200, así que si quieren comprar el suyo, acá están los puntos de venta.

En resumen, no fue un proceso fácil, tuve que dedicarle harto tiempo, pero gané cientos de seguidores en mis redes sociales, aprendí mucho y logré involucrar a los colaboradores del proyecto para que sientan que el libro también es en parte de ellos.

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—En el libro escribiste: Recabarren, luchador / se da en su tumba vueltitas / porque tantas banderitas / dividen a los chilenos / la actual CUT pesa menos / que un paquete de cabritas. ¿Qué futuro le ves a esta ira popular? ¿Cómo crees que se irá canalizando en el contexto al que refieres?

Partamos por decir que la nueva ministra del Trabajo, Javiera Blanco, fue la subsecretaria de Carabineros en el primer gobierno de Bachelet y fue directora ejecutiva de la Fundación Paz Ciudadana, la cual se financia con capitales de los más grandes empresarios y, por ende, los mayores empleadores del país. Para mí el mensaje del nuevo gobierno es bastante claro: si los trabajadores “la revuelven” mucho en las calles, la respuesta van a seguir siendo las Fuerzas Especiales de Carabineros. No se atacan los problemas de fondo, sino que se tiende a “policializar” las protestas sociales.
Me parece que la actual presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, es una persona bastante preparada y que está haciendo todo lo que está a su alcance para mejorar en lo posible las condiciones laborales de los trabajadores chilenos. Pero el nivel de sindicalización en Chile es paupérrimo, la capacidad de negociación y de derecho efectivo a huelga son bastante limitados y las prácticas antisindicales de los grandes consorcios están a la orden del día. En resumen, le veo un panorama bastante negro a la CUT y a los derechos laborales en Chile.
—¿Podrías dedicar algunas décimas a Ojo en Tinta?

Los libros siempre liberan,
las fronteras nos limitan,
las páginas facilitan
que las neuronas no mueran.
Estos pensamientos eran
como un regalo con cinta,
de todos los “Ojo en tinta”
que me he podido ganar,
este es el más singular
y el que mejor tira pinta.

 

 

YO PESCO (2012)
Yo Pesco porque el mar es
de toditos los chilenos,
al robo pongamos frenos,
no nos quejemos después.
Los pescadores tal vez
pierdan derechos pesqueros,
siete clanes de cuatreros
que son como “Los Pincheira”,
junto al Ministro Longueira
desean el mar entero.


BALA LOCA
(2013)
El jueves recién pasado
hallaron muerto a Juan Pablo,
créanme lo que les hablo:
Jiménez fue asesinado.
La TV se ha apresurado
a abrir su tremenda boca,
su objetividad es poca
al hablar del dirigente:
quieren mentir a mi gente
culpando a una bala loca.


EL RECETARIO DE LAVÍN
(2013)
El maestro chef Lavín
nos enseña a cocinar
bien sano para ahorrar
y alimentarnos sin fin,
mas no entiende Joaquín
su gran yerro originario
de escribir un recetario
para ponernos a dieta:
mejor denos la receta
para subir el salario.

Más décimas en www.lairapopular.blogspot.com
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