En este aniversario número 50 de mayo de 1968, el sociólogo y filósofo, ex partidario del movimiento, ha publicado un libro personal sobre los años previos que llevaron a las revueltas que él ha cuestionado en cuanto a su legado.

Le Goff. Créditos: Julien Falsimagne.

En la universidad de Caen, Mayo del 68 no fue en mayo. Cuatro meses antes, la visita al campus de Alain Peyrefitte —el nuevo Ministro de Educación, a quien los sucesos de mayo del 68 lo obligaron a dimitir — provocó severos disturbios.

En esa universidad se encontraban algunos jóvenes estudiantes que participaron activamente en la revuelta. Jean-Pierre Le Goff y su grupo de amigos de entonces (Alain Caillé, Marcel Gauchet, Paul Yonnet), se habían acercado antes a posiciones “anarco-situacionistas”, muy impactados por las enseñanzas de Claude Lefort.  A todos, el período los marcaría duraderamente en sus vidas y en su trabajo. Todos después serían intelectuales destacados y todos, a su manera, compartirán un análisis “no económico” de la sociedad en oposición a las perspectivas marxistas que prevalecían entonces.

Formado como filósofo, dedicado a la sociología (es investigador del laboratorio “Georges Friedmann”), Jean-Pierre Le Goff (nacido en 1949) es presidente de un grupo muy activo de reflexión política llamado Politique Autrement y es autor de un conjunto de importantes publicaciones en que ha cuestionado el discurso gerencial (Le Mythe de l’entreprise, 1992; Les Illusions du management, 1996)  hasta un imponente y premiado libro sobre el fin del estilo de vida pueblerino en Francia (La Fin du village. Une histoire française, 2012).

Exposición de carteles de Mayo del 68 en la escuela de Bellas Artes de París (GETTY).

Particularmente influyente ha sido su aproximación crítica a la herencia de Mayo del 68 en la sociedad y la política de Francia. Treinta años después de lo hechos, en 1998, Le Goff publicó el libro Mai 68, l’héritage impossible en el que refería lo que ocurrió entonces (las revueltas, el cuestionamiento de las costumbres imperantes, el surgimiento de la la adolescencia como un nuevo actor social y a ratos protagonista, en una sociedad en expansión económica con el desarrollo de bienes de consumo) pero sobre todo desplegaba un enfoque altamente cuestionador de sus consecuencias. Planteaba la noción de “izquierdismo cultural”: la revuelta del 68 como una revolución blanda que llevó a un fenómeno de “despolitización” y a nuevas formas de conformismo. En la reedición del libro en 2006 agregó un posfacio “Mayo del 68 no le pertenece a nadie”, decía; en especial, no le pertenece a los “ganadores”, los que más tarde se hicieron famosos en el ámbito cultural o editorial.

Veinte años después de ese libro y cincuenta después de los acontecimientos, Le Goff publica La France d’hier (La Francia de ayer) que se presenta como “relato de un mundo adolescente, de 1950 a mayo de 68”, es : la historia de un joven normando de clase media en la inmediata posguerra y su “clima”: la escuela, la Iglesia, la cultura y la contracultura, un testimonio sobre la vida cotidiana, con los prejuicios campestres y religiosos que subsisten en una sociedad económicamente desarrollada, sin los sacrificios ni las luchas de la generación previa. Recuerda un tiempo anterior al pacifismo (en que los niños jugaban a la guerra), ajeno a los prejuicios e imposiciones de la “corrección” animalista o antiimperialista (que Tintín, por ejemplo, a menudo contradecía). Recuerda también su encuentro con la política cuando llegó como estudiante de filosofía a Caen y se sumergió en el ambiente del 68.

“Cualquiera que sea la ‘conmemoración’ del cincuentenario de Mayo del 68, la historia no se repite”, señala ahora Le Goff.

—¿Cuáles corrientes de pensamiento estuvieron en el origen de mayo del 68?, ¿cuánto importaron, por ejemplo, el situacionismo o el maoísmo?

—El marxismo, el anticapitalismo, los grupúsculos trotskistas y maoístas tuvieron alguna influencia, pero no fueron los únicos: los surrealistas, los libertarios, los situacionistas contitutían el otro lado del izquierdismo, el componente cultural y “deseante” del movimiento. Sin olvidar a los cristianos de izquierda que jugaron un papel importante en el movimiento después del Vaticano II. Mayo del 68 es un movimiento iconoclasta de muchas facetas.

—Con La France d’hier, ¿quería repensar los hechos a un más largo plazo mirando la década anterior?

—Sí, para comprender bien el acontecimiento de Mayo del 68, es necesario tener en cuenta las condiciones sociales e históricas que lo hicieron posible. Francia antes de mayo de 1968 todavía tiene los rasgos del antiguo mundo del siglo XIX, al mismo tiempo que se ha modernizado rápidamente desde el final de la segunda guerra mundial. En la década de 1960, el país entró en una nueva sociedad del consumo, del entretenimiento y de los medios. Las contradicciones que se produjeron en el período precedente saldrán a la luz en mayo del 68. Francia está “entre dos mundos”, entre el antiguo y el nuevo.  Mayo del 68 es un momento de catarsis que representa y reproduce toda la historia de Francia en un momento de inestabilidad en una nueva etapa histórica.

Mayo del 68 es un momento de catarsis que representa y reproduce toda la historia de Francia en un momento de inestabilidad en una nueva etapa histórica

—El 68 es también su historia: estaba en Caen como estudiante, pero antes de mayo, cuando llega el ministro de educación…

—Fue en enero de 1968 y fue mi primera manifestación, el ministro casi recibió algunos proyectiles en la cabeza y hubo escaramuzas con la policía. Algún tiempo más tarde, los trabajadores en huelga de la fábrica de Saviem se manifestaron en la ciudad y se enfrentaron violentamente con la policía. Fue una noche de disturbios que marcó fuertemente los espíritus. En Caen se podría decir que Mayo del 68 comenzó antes, en enero …

—¿Cuán importante fue Claude Lefort para usted?

—Fue un profesor carismático y fuera de lo común que había sido un revolucionario en su juventud y comenzaba una reflexión sobre el totalitarismo y la democracia. Apoyó la revuelta estudiantil y criticó a los grupos neo-bolcheviques y maoístas. Su enseñanza me marcó y su crítica del totalitarismo me permitió recuperarme después de mi compromiso con la extrema izquierda.

—¿Cuál es su balance en relación a sus años de compromiso izquierdista?

—Este compromiso constituye una experiencia humana que me permitió conocer mejor las capas populares y tener encuentros inusuales, al mismo tiempo que estuvo marcado por una ideología totalitaria. Es un viaje de juventud marcado por el fracaso y la desilusión, pero que puede ser formativo siempre que sepamos cómo sacar las lecciones.

Ficha

La France d’hier
Jean-Pierre Le Goff
Editorial Stock, París, 2018, 466 pp., € 21,50