Karadima, el señor de los infiernos, de María Olivia Mönckeberg, es un texto sólido con argumentos bien entrelazados, que reconstruye la historia desde la voz de los entonces adolescentes abusados y, también, de las personas que conocieron a ese controvertido sacerdote.

Un sorpresivo correo electrónico enviado a la periodista María Olivia Mönckeberg, Premio Nacional de Periodismo (2009), por parte de James Hamilton, una de las víctimas del sacerdote Fernando Karadima, es el puntapié inicial de la investigación que da frutos a este libro:

Estimada María Olivia:

Quisiera darte algunos antecedentes previos. Durante veinte años participé en una parroquia de Santiago donde su cura párroco de manera sistemática abusó de muchas personas, de manera física y psicológica, las edades fluctúan entre los cincuenta y algo más y adolescentes.

El autor del e-mail es conocido de la periodista, pues fue compañero de curso de su hijo mayor en el colegio Saint George durante el año 1971.

Karadima, el señor de los infiernos (Debate, 2011) es un libro con caracteres de denuncia ante la negligente acción de la justicia chilena frente a este sacerdote que utilizó su poder e influencia para abusar psicológica y sexualmente de jóvenes de clase alta que concurrían a la Parroquia de El Bosque en Providencia.

El libro cubre múltiples aristas que permiten realizar un perfil del sacerdote, quien no sólo abusaba de jóvenes varones sino que también poseía abultados patrimonios inmobiliarios adquiridos de formas que rozan tangencialmente con la ilegalidad.

«Karadima es un personaje perverso que hizo de su vida sacerdotal una historia de mentiras y abusos», escribe la autora.

La investigación realizada por la autora de El imperio del Opus Dei en Chile es un texto sólido con argumentos bien entrelazados. El libro reconstruye la historia desde la voz de los entonces adolescentes abusados. Pero el relato no se queda en eso: también aparecen las voces de las personas que conocieron a ese controvertido sacerdote.

En la narración de los sucesos es tan importante la voz de las víctimas como el relato del contexto en que sucedieron estos abusos. La descripción de la iglesia colorada, donde todos los domingos el entonces sacerdote Karadima daba sus pomposas prédicas hacia sus feligreses de clase alta, permite al lector situarse en el lugar de los hechos. Asimismo, la incredulidad de los conocidos de quienes frecuentaban esta misa dominical (entre ellos, algunas figuras conocidas de la derecha chilena), también nos permite conocer la opinión a veces ciega de sus oponentes que incluso han llegado a calificar a Hamilton como un “un gran actor” .

Es interesante citar una de las conversaciones que tuvo la periodista con James Hamilton. En ésta el médico apunta sus dardos hacia la Iglesia Católica: “Todo esto me deja un gran aprendizaje. Lo primero que veo es que la sociedad estaba viviendo en una época de oscurantismo, cegada, creyendo en que estas instituciones que parecían funcionar bien y acogernos en nuestras vulnerabilidades y sufrimientos humanos, no lo estaban haciendo”.

En el libro se mencionan los “cuetos”. ¿Qué eran? Besos cerca de la boca que le daba el citado sacerdote a un grupo de jóvenes de la iglesia de El Bosque. De igual forma, la autora describe el abuso de poder, físico y sicológico, de Karadima y su influencia en el matrimonio de Hamilton.

Mönckeberg nunca dudó de la palabra de su informante clave. En las páginas de la publicación es enfática en señalar que “ya antes de conocer el fallo del Vaticano, al leer, revisar, cruzar y analizar los testimonios entregados a la justicia civil y algunos documentos vinculados a la causa religiosa que han logrado traspasar las cortinas del silencio eclesial, mi conclusión era nítida: Karadima es un personaje perverso que hizo de su vida sacerdotal una historia de mentiras y abusos”.

KARADIMA
EL SEÑOR DE LOS INFIERNOS

María Olivia Mönckeberg

Editorial Debate
Año 2011

553 páginas

$14.000