El caso Zamudio remeció la conciencia de Jaime Parada: “Eres homosexual y eres pobre y te van a sacar la mierda. Eres homosexual, tienes un cierto capital cultural y te mueves por ciertos espacios y estás protegido”. Es aquí donde la reflexión política se vuelve una reflexión de autoconocimiento.

yo, gay

Yo, gay
Jaime Parada Hoyl
Ediciones B
2013

El año 2013 Jaime Parada, actual concejal de la comuna de Providencia, lanzó el libro Yo, gay a través de Ediciones B. Por cierto que para ese entonces el nombre de Jaime Parada ya era visible en la discusión política sobre diversidad. Este libro aporta datos del camino que recorrió para convertirse en un actor político relevante, pero también traza líneas que permiten mapear las acciones de distintas organizaciones de diversidad sexual y desencuentros ideológicos. Si Pedro Lemebel denunciaba la homofobia política de la izquierda, lo que hará Jaime Parada es dirigir su crítica a la iglesia. Es un libro personal, pero también una aproximación sencilla y amigable con la cuestión homosexual en Chile.

Propongo a continuación algunos apuntes para revisar este libro:

LA HOMOSEXUALIDAD COMO POLÍTICA

En el corazón de este libro está el espíritu de una autobiografía. Es curioso el género escogido, porque Jaime Parada aún es muy joven y recién inicia su vida política. Parece, desde ese lugar, un impulso ancioso de escribir su historia y que por supuesto, rápidamente queda desactualizado. Ese impulso, entendemos al avanzar en el libro, es más de la editorial que del concejal.

En el año 2011, Jaime Parada salió en el The Clinic con un conjunto de mails con su sobrino donde le resolvía dudas respecto a la homosexualidad. Ese gesto es el primero de visibilidad política, entendiendo reconocer la propia identidad como una posición política. Lo que viene luego de eso es la intención de ser parte activa de una organización, es donde Parada hace una distinción entre Iguales y el Movilh: “Para mi Rolando es el activista más importante del Chile actual; Simontetti, un escritor que abrió una fundación”. Resuelve unirse al Movilh (actualmente ya no forma parte de la organización) y de ahí su incorporación coincide con el caso Zamudio, lo que además de darle una gran exposición mediática, lo enfrenta al lado más social de la organización.

El caso Zamudio remece la conciencia de Jaime Parada: “Eres homosexual y eres pobre y te van a sacar la mierda. Eres homosexual, tienes un cierto capital cultural y te mueves por ciertos espacios y estás protegido”. Es aquí donde la reflexión política se vuelve una reflexión de autoconocimiento. Para Jaime Parada la homosexualidad termina por convertirse en un medio de apertura de clase.

LOS DESENCUENTROS IDEOLÓGICOS

Este libro presenta algunos encuentros ideológicos. El primero, quizás más sutil, es el título y su contenido. El título habla de lo gay, el libro en cambio prefiere hablar de homosexualidad. Este pequeño desencuentro separa la obra de la forma en que está siendo presentada, en este caso con una palabra de más impacto coloquial que refuerzan la imagen de Jaime Parada con los colores del arcoris. Es nombrar el libro dos veces de la misma forma, un poco tautológico.

Los otros desencuentros ideológicos aparecen narrados en el libro. En primer lugar están quienes llama “Pulgas en el oído”, universitarios de elite que citan a Beatriz Preciado, Michel Foucault y Judith Butler y que según sus palabras, elaboran discursos llenos de contradicciones. Luego, el mismo Víctor Hugo Robles, a quien no nombra pero describe y refiere como afín a este grupo antes menospreciado de jóvenes. Este desencuentro, que quiero pensar que es idológico para que tenga sentido que su incorporación en el libro haya pasado un proceso editorial, en realidad no se conecta con la narración formativa que se sostiene en gran parte del libro.

Donde sí hay encuentros ideológicos y empatía es con Polo Ramírez, Natalia del Campo, Freddy Stock, Karen Doggenweiler, Martín Cárcamo y Rayén Araya, entre otros.

EL ABUSO

Algo que ofrece este libro es la narración cuidadosa de los mecanismos con los que opera el abuso a menores de edad. Desde esta perspectiva es un libro mucho más transversal, útil y hasta necesario para abrir discusiones familiares, para revisar las redes de seguridad que existen al interior de las familias. Parada expone su historia y deja ver que el abuso es posible en un entorno vulnerable, en el que los adultos encargados de velar por la seguridad de los menores no logran advertir el peligro, no forman a los menores en el autocuidado. Es una invitación a reflexionar y a hacerse cargo familiarmente de un problema real.

El abuso no define la sexualidad de las personas, pero sí daña el autoestima, la seguridad, incluso el amor propio. El abusado tiende a culparse en algún momento. Jaime Parada abre este doloroso episodio de su vida para sanar, para prevenir a otros, para contar que si bien el abuso no define su identidad sexual (todavía hace falta aclararlo), es un evento tan marcador que termina por interrogar al abusado sobre si su identidad es producto de esto.