Lo que una ama no es una novela únicamente sobre mujeres que aman a otras mujeres, aunque sus protagonistas sí lo hacen o lo intentan hacer. Es también una obra sobre todas las mujeres y sobre los sentimientos desagradables.

Foto: Paniko.cl

Lo que una ama
Salvador Young Araya
Chancacazo
2013

Lo que una ama de Salvador Young es una novela fácil de destruir, porque entrega suficientes razones para considerarla superficial y estereotípica. Estos elementos, sin embargo, no son el ripio de una escritura descuidada, sino más bien las herramientas de un tipo de mundo retratado y marcado profundamente por la superficialidad y la pertenencia a los espacios. En este sentido la propuesta de Young logra ser desagradable cada vez que presenta personajes y sus maneras de relacionarse; desagradable, insisto, porque como lectores estamos predispuestos a un tipo de escritura respetuosa con las figuras homosexuales, pero aquí ocurre que quienes protagonizan esta novela no tienen un compromiso político vinculado a su deseo sexual ni están mostrando el utópico mundo lésbico que podría ser aceptado. Son personajes que habitan un mundo desagradable, pero eso en la novela funciona.

La novela narra la primera relación de Madeleine con otra mujer y la manera en como esto la lleva a ingresar a espacios que antes no habitaba e impacta a quienes la rodean. La forma en que ocurre esto es precisamente la clave de la propuesta de Salvador Young, quien se encarga de hacerlo desagradable. Solana, la joven con la que Madeleine se involucra es la encargada de resaltar un estilo de vida que incomoda al lector, superficial y prejuicioso, que de algún modo contrapone el amor que se está gestando en Madeleine con el absurdo del universo que habita Solana. Madeleine viene de Francia, pero eso no la ubica en un lugar especial, excepto para Solana, que está encantada con lo europeo y cómo esto significa un nivel social que ella acostumbra y defiende, aun cuando Madeleine deba trabajar.

Esto, por supuesto, ocurre en Santiago, ciudad donde Solana conocía la noche y la dominaba, especialmente a la cabeza de los Depeche Love, grupo musical que integraba. Esta pertenencia al espacio se tensiona en su viaje a Buenos Aires, donde se siente postergada:

“Solana, cabizbaja, notaba cómo Madeleine invertía su tiempo en la tanguera. Se sintió dejada de lado… No estaba acostumbrada a esa indiferencia, ella en Chile siempre llamaba la atención. Ahora era una chilenita, como le había dicho la maestra, y sentía que había millones como ella, con su color de pelo, su color de ojos, la originalidad de su look” (228).

Otras jóvenes que aparecen en la novela son Paula y Laura, quienes organizaban fiestas de chicas llamadas A mi polola le gusta la actual novia de mi ex polola, que luego de un tiempo perdieron la novedad inicial. La idea de crear un espacio donde se conocieran nuevas chicas se agotó por el tamaño de la ciudad, no había más combinaciones posibles.

“No hay caso con Chile. Siempre las mismas minas, la gente es pacata, son maomas, mocheras, camionas, cero estilo, cero onda, cero osadas… Vámonos a Berlín, Barcelona, Nueva York, nosotras estamos hechas para esas ciudades, ahí sí que hay minas de verdad, interesantes, no como estas gordas ñoñas” (157).

El conflicto muchas veces, tal como ocurrió en el ejemplo anterior, no tiene tanto que ver con la sexualidad de sus protagonistas como con el tamaño de Santiago, que parece quedarse pequeño ante sus deseos y planes. Es también una novela acerca del fracaso de un proyecto por darle vida al lado lésbico de la ciudad.

Lo que una ama no es una novela únicamente sobre mujeres que aman a otras mujeres, aunque sus protagonistas sí lo hacen o lo intentan hacer. Es también una obra sobre todas las mujeres. Es por esto que el personaje de Madeleine cuando comenzó su relación con Solana y dejó a Carlos, mantuvo contacto con su exsuegra. “Auxiliadora, ya menos preocupada por Silvana, se impresionaba de constatar que era verdad lo que sus amigas decían sobre las hijas, que eran más difíciles, más complicadas de criar.” (237).

Auxiliadora se vuelve una contención importante para Madeleine. Silvana, su hija, sin ser lesbiana como Madeleine, Solana o las demás, es una persona aproblemada y con dificultades para encajar socialmente. Quizás la propuesta del autor está en denunciar también lo difícil que les resulta amar a las mujeres en un mundo que no está construido a su medida. Este espacio que habitan y no les pertenece las obliga a enfrentarse a otras mujeres que también lo ocupan, por eso rápidamente aparece el desprecio hacia las demás, hacia las ex, hacia las gordas, hacia las camionas, porque ellas ensucian el ambiente, porque ellas no aman de la misma manera. Es definitiva, una serie de sentimientos desagradables que en esta novela funcionan.