En 1658, Jan Amos Komenský  (más conocido como Comenius) publicó el que es considerado el primer libro ilustrado para niñas y niños en la historia occidental: Orbis sensualium pictus, traducido al español como El mundo en imágenes. La obra ha sido recientemente recuperada por la editorial Libros del Zorro Rojo.

 Pretendo que el dibujo, y la pintura con mayor razón, son elementos mucho más preciosos que la literatura en lo que toca a los niños. Retengo hasta hoy todos los grabados de mis libros escolares y, por contraste, he olvidado la mayor parte de los textos.

Gabriela Mistral, en el manuscrito «El libro de oro de los niños» (Archivo del Escritor, Biblioteca Nacional de Chile).

La primera página de Orbis pictus es una invitación. Lo que vemos, a la izquierda, es la ilustración de un niño y un maestro y, a la derecha, un texto en latín y español. “Acércate, niño; ¡aprende a ser sabio! Te conduciré por todas las cosas, te las mostraré todas y les pondré un nombre para ti”, dice el profesor a su discípulo.

Orbis pictus fue creado por Jan Amos Komenský (1592-1670) —teólogo, filósofo y pedagogo nacido en Moravia— con el objetivo de enseñar latín. Lo que presenta, como dice su subtitulo, son imágenes y nombres de todas las cosas fundamentales en el mundo y de las actividades de la vida. Se publicó por primera vez en alemán en 1658, en inglés en 1705 y continuó su expansión en los siglos siguientes. El 2018, el sello de Barcelona Libros del Zorro Rojo (distribuido en Chile por Catalonia) lo publicó en una edición latín-español, que obtuvo una mención de honor en la Feria del Libro Infantil de Bolonia.

Cada par de páginas de Orbis pictus, presenta un capítulo temático distinto, explicado con un texto y acompañado de una ilustración. Dios, en primer lugar, luego el mundo y el cielo, y más adelante los productos del campo, los animales salvajes, el alma del ser humano, el reino y su comarca, las partes de una casa, la escuela, la sabiduría, las distintas religiones y mucho más, hasta completar 150 capítulos con todo lo familiar en la Europa del siglo XVII. Incluso los dragones, visibles en el capítulo sobre serpientes y reptiles.

El dragón (9), serpiente con alas, mata con su aliento.

Estrella Borrego del Castillo, de Libros del Zorro Rojo, fue la editora de Orbis pictus. “Nos acercamos al libro con una visión del siglo XXI, pero intentamos mantener al máximo la esencia de la edición original”, comenta a Ojo en Tinta. Esta edición mantiene el formato pequeño inicial, el latín se puso de color rojo para destacarlo (considerando que es el idioma que busca enseñar) y no se agregaron notas al pie. Lo único que se incorporó, además de un diseño actualizado, fue una introducción y una biografía del autor. Sobre la traducción, agrega Borrego: “Comenius tiene un lenguaje muy poético, que buscamos conservar“.

Un sistema revolucionario

Las ilustraciones no son un adorno en el libro de Comenius, sino que son parte de su sistema de enseñanza del latín. Ciertas palabras de cada capítulo tienen números asignados en latín y en la lengua propia (español, en el caso de esta edición) y saber su significado es sencillo al encontrar los mismos números en la ilustración, junto a su elemento correspondiente. De esta forma, apostaba Comenius, aprender sería mucho más agradable para niñas y niños.

En el prefacio de Orbis Pictus, Comenius escribe que con su obra pretende “atraer con su contenido las mentes y que no conciban la escuela como un martirio sino como algo placentero. Pues bien es sabido que los niños (normalmente desde sus primero años) gustan de las pinturas y deleitan sus ojos contemplándolas (…) Sirve pues esta obrita para cautivar las mentes (las distraídas sobre todo) y para irlas preparando para estudios más complejos”.

La obra fue revolucionara en su época y el acierto de la teoría de Comenius es evidente hoy para nosotros. Un caso cercano es el Silabario Hispanoamericano de 1945, del profesor Adrián Dufflocq Galdames, que ha enseñado a varias generaciones de niñas y niños a leer y escribir en español, gracias a su apoyo en las ilustraciones de Coré.

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Imagen del Silabario Hispanoamericano (1945)

El padre de la pedagogía

En el año 1957, la UNESCO nombró a Comenius “Apóstol de la educación moderna y de la comprensión internacional”, considerando toda su obra, entre la que se destaca su Didáctica magna, además del Orbis pictus. Estrella Borrego, dice sobre el autor: “Comenius es considerado el padre de la pedagogía. Era contrario al castigo en las escuelas y su obsesión era conseguir transmitir la idea de que la educación era lo único que conseguiría la armonía universal. Es un pensamiento completamente vanguardista, que lamentablemente todavía no tenemos completamente asimilado”.

La visión de Comenius sobre el objetivo de la pedagogía, queda clara en el capítulo sobre los sentimientos humanos de Orbis Pictus: “Los seres humanos fueron hechos para la mutua entrega: por lo que deben ser amables. Mantente sereno y amable de cara, discreto y cortés en tu gesto y comportamiento, afable y veraz en lo que dices, cálido y transparente de corazón. Ama y serás igualmente amado; surgirá una mutua amistad, como de tórtolos, armónica, tranquila y de mutua benevolencia”.

«Los seres humanos fueron hechos para la mutua entrega: por lo que deben ser amables».

El Orbis Pictus es presentado por Comenius como el primer paso de muchos más en el camino de un estudiante. Se debe amaestrar la inteligencia para la sabiduría, advierte en el prefacio. La última página del libro, después del recorrido por todas las cosas del mundo, nos presenta nuevamente al maestro y su discípulo. “Prosigue ahora tú y lee con diligencia otros libros buenos, para que llegues a ser instruido, sabio y piadoso”, son las palabras de despedida del profesor.