“Una carbonada puede ser muy erótica si incita todos lo sentidos”, dice esta escritora rebelde, criada en una familia conservadora y hoy aquejada de un cáncer que, sin embargo, no ha menguado su oficio de narradora.

Pía Barros (Chile,1951) es una destacada y controversial escritora. Es conocida por ser feminista,  y por el tono acusativo y erótico que imprime en sus escritos. Entre sus libros, destacan títulos como Miedos transitorios (1985), A horcajadas (1990), El tono menor del deseo (1990) y Los que sobran (2002).

Sus cuentos han aparecido en más de una treintena de antologías en Chile, Italia, Estados Unidos, México, Alemania, Argentina, Perú, Venezuela y Ecuador entre otros. Dirige además el centro de talleres literarios Ergo Sum, que  se realizan actualmente en su hogar. Se encuentra en este momento  con cáncer lo que no ha impedido sus actividades.

Pía Barros nació en Melipilla y se crió en el campo junto a una familia conservadora, su relación con ellos era bastante mala debido al autoritarismo de sus padres y la reacción desafiante que ella tenía hacia ellos. Aquello motivó que la echaran de varios colegios entre ellos algunos destacados por su autoritarismo como Las Monjas Inglesas, Wetford Collage y el Colegio de las Carmelitas entre otros. Esto habría sido la semilla inicial para narrar.

Ella recuerda que empezó escribiendo a los 5 años, porque sentía que nadie la escuchaba, que sus padres no le ponían atención. Entonces creó poemas que le narraba a su yegua.

—Se te conoce como escritora erótica y feminista. ¿Qué piensas tú de esto? ¿Escribes solo para mujeres?
Eso es ridículo, es solo un slogan.  El erotismo aparece en toda época de represión de la humanidad. Por ejemplo, el Decamerón es un clásico ejemplo de un libro escrito durante una época de oscurantismo.  Yo marqué una diferencia, porque estaba bien que los hombres hablaran de erotismo, de sexo, y de nuestros pedazos de cuerpo, pero cuando aparece una mujer que hace esto claramente marca una diferencia y llama la atención. Yo ahora soy sujeto y objeto de la acción escrita del erotismo.

«La sociedad chilena ni siquiera concibe el cuerpo, lo niega. Y eso es lo más grave. Los chilenos asocian al cuerpo con las minas de la tele que tienen buen cuerpo a causa de mucha dieta y mucha silicona, pero el cuerpo es mucho más que eso».

—¿Qué lees?
De todo, principalmente mujeres. Leo a la Diamela Eltit. Me gusta descubrir autores nuevos. Me enamoro de esas formas de mirar que hay a través de la literatura. Me gusta Cortázar. En la vida hay que probarlo todo. En el siglo de las mujeres todo nos pertenece. El siglo XXI es el siglo de las mujeres. Miles de nosotras  murieron para que las nuevas generaciones de mujeres  tengamos las ventajas que tenemos.

—¿Qué es el erotismo para ti?
Es el conocimiento del mundo a través de los sentidos. Una carbonada puede ser muy erótica si incita todos lo sentidos. El erotismo no es solo vaginas, penes y pechugas, eso es genitalidad. El erotismo es conocer el mundo a través de los siete sentidos. Tiene que ver con la sugerencia. Creo que nuestro país enfrenta la sexualidad torpemente. Nuestros cuerpos son nuestra forma de expresión y libertad o de encarcelamiento. Las mujeres lo pasamos mucho mejor imaginando que haciendo. El erotismo está en todo. Todo modo de accionar y vivir el mundo, es a través de la piel, los sentidos y por ende de la conciencia. Para mí lo primero son lo sentidos, y después la razón. La razón en términos reales no lo explica todo, por ende está muy desprestigiada. Yo viví las consecuencias de la “razón” cuando los pacos me persiguieron durante la dictadura de Pinochet por mi pensamiento y casi no nace mi hija Abril cuando tenía siete meses de embarazo de las patadas que me dieron, pero sobreviví a través de mis sentidos. Me sacaron la mugre y todavía sigo viva

—¿Cómo concibe Chile el concepto de cuerpo?
La sociedad chilena ni siquiera concibe el cuerpo, lo niega. Y eso es lo más grave. Los chilenos asocian al cuerpo con las minas de la tele que tienen buen cuerpo a causa de mucha dieta y mucha silicona, pero el cuerpo es mucho más que eso. Existe un doble estándar además, porque por ejemplo si tu hija va a salir con una de esas tenidas que ocupan las minas de la tele, se enojan y te tratan de puta y de loca.

—¿Crees que en la sociedad actual el sexo es una forma de mercancía?
Por supuesto que sí y no solo en nuestra sociedad, sino en todas, sino pregúntale a los talibanes por qué obligan a su mujeres a usar un burka en la cara, para impedir que otros hombres las deseen. Esa es una forma de “esconder la mercancía”.

—¿Y crees que el sexo es una forma de superar la soledad?
No. No se supera la soledad con la sexualidad, al contrario, te agarras una peor. A las mujeres nos educan para esperar al príncipe de la vida, sino, te sientes sola. Eso de que la mitad de tu alma está en otra persona no existe. Tienes que ser por ti mismo y para ti. Uno tiene que aprender a crecer con otro, no en otro. Y no ser parásito de otro ser. Nadie puede decidir por ti. Cuando estás enamorada, vales por ti misma, no puedes perder tu identidad. No puedes cargar a otro en nombre del amor, la responsabilidad de vivirte a ti. Cada uno debe vivirse a sí mismo. Y hacerse responsable de tal, debes quererte a ti mismo.