Ana Cruz es editora, tallerista y cofundadora del sello infantil Gata Gorda Ediciones. Con un amplio conocimiento de diseño editorial, selecciona en este artículo las portadas de libros que ama y odia. 

Desde una perspectiva editorial, la mejor portada es la más eficaz, es decir, la que mejor logre el objetivo que la editorial se propuso: llegar al mayor número de lectores posible, transmitir una imagen de sí misma, insertarse en una determinada tradición o lo que sea. Esto parece obvio, pero no lo es. El editor debe tener claro lo que busca y el diseñador debe crear algo acorde a lo solicitado.

Hay dos tradiciones en pugna respecto del mejor diseño de portadas: la europea, que potencia la marca de la editorial y sus colecciones, sin preocuparse demasiado de la estética, y la anglosajona, que tiende más a vender cada libro por separado, creando portadas muy atractivas y no preocupándose mayormente por el sello.

Hasta ahora la industria editorial chilena había tendido a plegarse a la primera tradición, pero creo que la proliferación de editoriales independientes, que se demoran más en tener un sello estéticamente reconocible, y la difusión de los nuevos títulos por redes sociales, que permite llegar visualmente al lector antes de que este entre a la librería, han producido un giro interesante en nuestras editoriales, que hoy ven en la presentación de los libros un factor relevante para vender y consolidarse, independiente de si siguen la primera o la segunda tradición.

Para mí, más fan de la tradición anglosajona, espero que una portada sea original, para que el lector se sienta frente a algo distinto a lo que suele encontrar, informativa en varios niveles, capaz de seducir, de abrir el contenido del libro, altamente recordable, que transmita un cierto afecto y que nos lleve a evocar algo que se nos aparece pero que no logramos asir del todo, para que le quede dando vueltas al lector aunque sólo la haya visto una vez.

5 Portadas que amo

O espectador emancipado

 

Amo las portadas de Orfeu Negro. En este caso se trata de una imagen limpia, bien compuesta, con un suave movimiento, un poco futurista y con un toque vintage, que se manifiesta en la suma de la foto antigua sobre el fondo kraft rugoso y la intervención de este conjunto con detalles calipso, llamativos y actuales. Es una portada que transmite emoción, alegría y vértigo, prometiendo una reflexión gozoza. Todo lo contrario a las portadas de ediciones académicas o más tradicionales, que le dicen al lector “soy un libro de estudio” (vean la de Manantial y quedará claro el punto).

Por lo anterior, es una portada que abre el libro a otro público, el interesado en reflexionar sobre arte, humanidades y cultura en general, sin dedicarse necesariamente a los papers.

Título: O espectador emancipado
Autor: Jacques Ranciere
Editorial: Orfeu Negro (Lisboa)
Año: 2010

Notes of a dirty old man

 

Las típicas portadas de Bukowski buscan satisfacer y fidelizar a su público más obvio, lectores jóvenes, fanáticos del realismo sucio, buscando adrenalina; en cambio la de esta edición parece destinada a otro lector, el de toda la vida, al que le dice “ojo, esto es literatura seria, capaz de dejar un sabor amargo, no sólo rabia y calentura”.

¿Pero cómo lo logra? Creo que la portada, en conjunto con otras decisiones de diseño (es una sobrecubierta, tiene tapas duras y tipografía sobria, la imagen en grises es envolvente, imponente, bien adulta), dan la impresión de un libro importante, un indispensable, un clásico de la “gran literatura”.

Además, el uso de los exteriores completos y la imagen tan llamativa e informativa lo hacen muy atractivo visualmente y capaz de destacarse en librerías.

Título: Notes of a dirty old man
Autor: Charles Bukowski
Editorial: Mendell & Oberer (Alemania)
Año: 1979

Patas de perro

 

Las portadas ilustradas no son lo mejor de Amster, pero las de Hijo de ladrón y Patas de perro son realmente notables. Esta última tiene una imagen pregnante, con un azul profundo pero luminoso y un gran contraste entre fondo e ilustración. Ese pantaloncito con aire antiguo y esas patas de perro flaco que parece que colgaran de él producen un fuerte extrañamiento y una tristeza y desolación totales. Sin saber nada de la historia, entendemos que se trata de un relato sin concesiones sobre marginalidad, desamparo y violencia. Es una portada inquietante y un poco hipnótica que despierta nuestro deseo. A pesar de la tipografía sesentera y de la editorial, que asociamos al papel roneo y la lectura escolar obligatoria, da la sensación de un libro moderno y totalmente vigente en la actualidad.

Título: Patas de perro
Autor:
Carlos Droguett
Editorial:
Zig Zag (Chile)
Año:
1965

A manual for Cleaning Woman

 

Esta portada me parece fascinante por varias razones. La primera es que me encanta ese recurso típico anglosajón de insertar los datos del libro en la imagen, de usarla como contenedor y no sólo como decoración, de crear un todo comunicante.

La segunda es que, a diferencia de la versión americana –con una estética bien femenina que remite al ojo de la cerradura, al secreto y a lo erótico-, esta refleja lo descarnado de los relatos, llevándonos a algo más sórdido, a una mujer sin expectativas, cansada y precarizada vitalmente, con un uniforme que la invisibiliza, transformándola en uno más de esos seres irrecordables de las grandes ciudades.

Y la tercera es que este libro se planteó como el relanzamiento de una autora olvidada que merece un lugar entre los grandes cuentistas norteamericanos, lo que comunica con mucha eficacia la portada inglesa, al evitar el aire tan femenino de la otra.

Título: A manual for Cleaning Woman
Autor: Lucía Berlin
Editorial: Picador (Londres)
Año: 2015

Lolita

 

Esta propuesta, diseñada por Gabriele Wilson para Lolita: The Story of a Cover Girl (proyecto que invita a diseñar portadas que cumplan con el “no girls” que pidió enfáticamente Nabokov a sus editores), resulta especialmente interesante, pues une dos recursos muy utilizados por la industria para este libro –el rosa predominante y el nombre escrito a mano-, pero resignificándolos con la violencia de tachaduras, borrones y recortes poco prolijos. Es una imagen que parece decir con todos los elementos de que dispone que se trata de una inocencia interrumpida.

Es una portada muy bien lograda, porque combina una lectura seria de la novela con una imagen potente, lo que la hace capaz de competir con la manoseada foto de la película de Kubrick que adorna el grueso de las ediciones.

Si les interesa el tema, les dejo mi artículo “Lolita: cientos de portadas para vender un libro incómodo”.

Título: Lolita: The Story of a Cover Girl. Vladimir Nabokov’s novel in Art and Design
Autor: John Bertram y Yuri Leving (eds.)
Editorial: Print (ohio)
Año: 2013

2 Portadas que odio

Un pedigrí

 

Si bien Anagrama tiene un diseño de colecciones envidiable (tan eficaz que para identificar el sector de literatura de una librería basta con buscar la gran mancha amarilla de la colección Panoramas de narrativa), las fotos escogidas para las portadas son en el mejor de los casos aburridas, en el intermedio poco comunicativas y en el peor francamente insultantes, sea por lo evidentes (El bigote), por lo burdas (Sumisión) o por no tener ninguna relación con la trama de la novela, como en Pedigrí, de Modiano, donde el diseñador claramente no leyó el libro, ni siquiera la contratapa, y se contentó con buscar una imagen acorde con lo primero que le sugirió la palabra pedigrí: un perro de raza. ¡Una burla!

Título: Un pedigrí
Autor: Patrick Modiano
Editorial: Anagrama (Barcelona)
Año: 2007

Selección chilena. 2000-2016

 

Otra portada mal resuelta, pero por razones estrictamente editoriales, es la de Selección chilena, antología precedida por Selección peruana, que plantea a la nueva generación de escritores locales como una muestra de “lo mejor de lo nuestro”. La portada peruana juega en varios registros con la estética de las selecciones de fútbol, es atractiva, eficaz y clarificadora del título; la chilena, en cambio, desaprovecha todos esos recursos. Con una imagen bastante sucia y kitsch, no informa (imposible hacerse una idea del libro), confunde (referentes históricos, no literarios) y no ayuda a clarificar el título. Una lástima, porque se trata de una estupenda antología que probablemente no llegará al lector, a menos de que este sepa que existe.

Título: Selección chilena. 2000-2016
Autor: Sergio Parra y Aldo Perán (eds.)
Editorial: Estruendomudo (Santiago)
Año: 2016