Mi interés en una buena portada está definido por tres aspectos claves en mi forma de mirar un libro. La primera, y más importante, es encontrar una edición atractiva de un libro que ya conozca, una “sandía calá”, literatura que me gustaría acomodar en mi biblioteca y leer con deleite. Otro de los requisitos que privilegio en un libro, dada mi formación de dibujante y diseñador, es la inclusión de una ilustración y de juegos tipográficos atractivos. Finalmente, la síntesis, la armonía, la certera comunicación entre el texto, el poema y esa ventana visual configura una portada bien lograda. Si esto se consigue con pocos elementos, con sobriedad y equilibrio entre todos esos componentes, ya tengo un libro que pide a gritos que lo saque de la atiborrada vitrina de la librería de moda, del paño en que reposa en el piso de una estación de metro o de una estantería de viejos en San Diego, para llevarlo y acariciarle el lomo a una nueva conquista destinada a perdurar entre mis viejos libros.

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Detalle de la portada del libro “Técnica gráfica”, de Mauricio Amster.

6 portadas que amo

El salvaje

 

quirogaUn relato lleno de imaginación y fuerza narrativa de la prehistoria del hombre, pieza clave del repertorio de Quiroga, prodigio de destreza narrativa e inquietantes imágenes. Un autor por el que siento devoción. Descubrí esta edición en el stand del Zorro Rojo en Guadalajara y quedé turulato, por la fuerza y elegancia de la edición. Un poderoso grabado en madera del artista argentino Benavídez Bedoya sobre un fondo amarillo ocre resalta el dramático gesto del salvaje de un negro profundo. En la esquina superior derecha, los textos en blanco, jugando con el peso de sus letras, algunas rellenadas y que otorgan una sensación de rusticidad, muy a propósito del texto. Simple y potente.

Título: El Salvaje
Autor: Horacio Quiroga
Ilustraciones: Benavídez Bedoya
Año: 2007
Editorial: Libros del Zorro Rojo

 

Cien años de soledad

 

Cien-anos_PrimeraEdicionCuando me pidieron que recolectara las cinco portadas que me gustan (tarea ingrata por lo limitado de la selección y que me obliga a postergar cientos de libros que amo) el primer filtro que acudió en mi salvación fue enfatizar  en portadas de narrativa y poesía latinoamericana, en un arranque de lealtad continental.

La cubierta diseñada por Vicente Rojo, figura clave en el mundo editorial de la segunda mitad del siglo XX , para la primera edición de 1967 de la saga de la familia Buendía, es una prueba de fuego para un clásico del boom latinoamericano. Un diseño que pervive y se mantiene en el inconsciente colectivo de nuestra cultura,  un libro que provoca una extraña sensación en su contemplación, asociada íntimamente  a los cientos de veces en que nuestros ojos se han cruzado con este clásico diseño de portada, la extraña sensación de algo que vive en nuestra memoria, algo a lo que le tenemos un profundo cariño y que ha envejecido de buena manera entre nuestros recuerdos.

Título: Cien años de soledad
Autor: Gabriel García Márquez
Año: 1967
Editorial: Sudamericana

Coplas a la muerte de su padre

 

amsterEn poesía hay ciertos temas que se han dado en llamar inmortales, el amor, los celos, la muerte. Fuentes de inspiración para cientos de escritores y artistas. En estas coplas escritas en el siglo XV, Jorge Manrique eleva el tema de la muerte a alturas insospechadas,  mostrándonos la vanidad cotidiana y lo transitorio de la existencia en 40 estrofas dedicadas a la memoria de su padre, un monumento literario a la muerte. Un siglo más tarde el grabador alemán Hans Holbein graba en madera las hermosas xilografías de la danza de la muerte, equivalente gráfico a las coplas de Manrique.

El diseñador, dibujante, tipógrafo, calígrafo y mago de la composición, Mauricio Amster, figura de relieve en el humilde diseño editorial que se realizaba en Chile, coloca frente a frente estas dos insuperables obras mortuorias para componer el libro de la colección clásicos del sello Cormorán, en el año 1970.

La cubierta  se limita a dos colores: el peculiar rojo imprenta de esos años y el negro. Una de las extraordinarias xilografías de Holbein ocupa los dos tercios superiores y, en el espacio restante, Amster caligrafía en letras góticas, al igual que en las 40 estrofas del interior del libro, en el título y en el nombre del autor. Un dechado de la lengua española, unas xilografías creadas en las oscuras épocas de las pestes, un artista polaco español avecindado en chile y que reproduce a pluma las coplas de Manrique dan una lección de erudición y diseño, en una época en que todo se hacía a mano.

Título: Coplas a la muerte de su padre
Autor: Jorge Manrique
Año: 1970
Editorial: Universitaria

Versos de salón

 

versos de salonLa edición de 1970, a cargo del arquitecto Fernán Meza y con fotografías de Daniel Vittet, corrige la sencilla primera edición de 1962 de este libro fundamental en lo que en su tiempo fue denominada como poesía en pantuflas, la despeinada antipoesía de Nicanor Parra. Y de paso ayuda a despeinar una larga tradición de ausencia de diseño en la poesía chilena, un contexto con escasas excepciones en un panorama compuesto por insípidas y sobrias cubiertas tipográficas, donde el único merito parecía disponer lo mejor posible el título sobre un fondo color cartón, alternando textos rojos y negros.

En estricto rigor la edición que revisamos es un fotolibro, un ejemplo escaso entre la literatura latinoamericana, un libro de culto, un relato visual que se funde y se integra en armonía al texto y el diseño, un libro conceptual muy apropiado a la etapa beat de nuestro más célebre poeta vivo.

Fernán Meza distribuye en grandes letras la palabra VERSOS en la limpia superficie cuadrada de la cubierta, en tipografía tipo cartel de western  (que nuestro cerebro completa como la imagen de una cantina del viejo oeste, un salón, o algo así).

Cruzando e intercalando las grandes letras en líneas de texto verticales, una muestra de la desafiante poesía contenida en el interior, “la punta de un alfiler que toca un globo que está a punto de reventar”, una invitación a subirse a la montaña rusa de la antipoesía en un diseño vanguardista.

Título: Versos de Salón
Autor: Nicanor Parra
Año: 1970
Editorial: Nascimiento

El libro de los abrazos

 

Galeano_El_libro_de_los_abrazosLo que pretendía ser una breve selección de cubiertas de libros que provocaran un placer estético en los lectores, devino en un ejercicio de memoria y reminiscencias personales. Me disculpo por mi egoísmo. El libro de los abrazos destila a América Latina en cada página, en forma de breves relatos. Es un libro que se lee a sorbos cortos. Es entrañable y fundamental.

Galeano es dueño de la palabra que no desdeña el hablar popular, de la escritura, del dibujo y hasta del diseño. Comenzó como dibujante humorístico firmando como Gius antes de convertirse en conciencia de nuestra América profunda, cronista de los pobres, de los nadie. Sus libros forman un conjunto profundamente reconocible, sus obras son parte del paisaje  en cualquier ciudad: en Potosí y en Ciudad de México, en Santiago, Montevideo, Buenos Aires y Lima. En cualquier rincón de su amada Latinoamérica.

Se sabe que Galeano diseñaba sus libros, que tenía opinión sobre ellos, porque los veía como un todo, un conjunto que reunía las esperanzas y desdichas de nuestros pueblos. Para conseguir esa particular  memoria de fuego, usaba los ingredientes de nuestro imaginario para integrar a sus textos llenos de humor y solidaridad, echaba mano a sus propios grabados y collages, a los que sumaba los intensos grabados de artistas tan arraigados en la memoria del continente  como J.G. Posada,  J. F. Borges, J. Torres García y la iconografía  vernácula de nuestras culturas precolombinas. Memoria luminosa grabada a fuego para no olvidar quiénes somos.

Título: El Libro de los abrazos
Autor: Eduardo Galeano
Año: 1989
Editorial: Siglo XXI

 

Vera historia de Indias

 

verahistoriaNo quería incluir trabajos de dibujantes, libros que suponen un valor estético “per se”, pero no puedo evitar mencionar esta edición, a mi parecer la mejor, de este clásico de 1958. Óscar Conti, Oski para los amigos, trabajó a mediados de los cincuenta en la prestigiosa editorial Lumen de Barcelona, después de un largo periplo por América Latina y Europa, pero esa es otra historia.

En Lumen se encargan de reeditar este clásico, tapa dura, con un color especial plata de fondo, sobre el que campea un arcabucero de cara verde y calzoncillos celestes.

Ese dibujo desafiante, que ocupa casi todo el formato, describe de buena manera el genio del dibujante. Un pequeño personaje de una de las detalladas y barrocas escenas al interior del libro es usado con precisión para describir el espíritu del libro, la prepotencia y arrogancia del conquistador frente a una América virginal.

La elegante tipografía en negro, donde los puntos de las íes parecen bailar sobre sus pedestales completan esta elegante portada. Un clásico.

Título: Vera historia de Indias
Autor: Oski
Año: 1958
Editorial: Lumen

1 portada que odio

Vera historia de Indias

 

verafeaMientras redactaba la reseña anterior, una relampagueante reacción neuronal en espejo me trajo la horrible visión de la edición para ver a Historia de Indias de Colihue, del año 2006, un crimen a todas luces.

Una antología de cubiertas de libro que se me hacen odiosas sería demasiado larga y podría herir a más de alguno. Solo puedo denunciar que el exceso de recursos digitales, el abuso de fotografías, el cuestionable criterio comercial de incluir una foto cuadrada de la película para disparar las ventas de tal o cual libro, los degradés, los ingletes y las burdas tipografías baratas me hacen lagrimear. Cuando estas transgresiones estéticas se realizan casi como una línea editorial, configurando una especie de expiación al buen gusto, la cosa se pone color magenta (color que detesto).

La editorial Andrés Bello cometió varios de estos pecados cuando inundaba el pobre ambiente de la edición en los años ochenta. De sólo recordar algunos de esos libros me duele la cabeza.

Título: Vera historia de Indias
Autor: Oski
Año: 2006
Editorial: Colihue