Sol Díaz, bicharraca, mujer elegante, todo al mismo tiempo. Hoy es una de las figuras femeninas inéditas  de la ilustración nacional. Búsqueda identitaria, sexualidad, conflictos metafísicos e ingenuidad son algunos de los elementos que transportan sus personajes a la cotidianeidad. A pesar de su corta edad, ya carga bajo el brazo varios libros con sus excéntricos protagonistas, todos con algo en común: la crítica a la norma social. Entre ellos, uno incluso fue objeto de censura por sus desnudos. Hoy, ya prepara su primera novela gráfica y es autora de una animación que está al aire en TVN y Cartoon Network. Aquí Sol Díaz habla a destajo del mundo que dibuja.

 

Hace apenas unas semanas Sol Díaz regresó de su gira en el sur. En ella, acompañó a la Orquesta del viento, banda de jazz chileno que mezcla nuevos ritmos. Mientras ellos tocan, Sol dibuja en un tablet que se proyecta a gran escala y del que luego se sacarán copias para ser regaladas al público. Algo así como el historietista Liniers con el argentino Kevin Johansen. Este es uno de los tantos proyectos que Sol mantiene en pie.

Esta joven artista representa la nueva camada del cómic chileno y la diversa gama de ilustradores que se pueden conocer a través de internet. “El cómic se ha diversificado y es bonito que pase”, explica. Egresó hace cinco años de diseño gráfico en la Universidad de Chile —lugar donde actualmente imparte clases— e hizo un diplomado de arte, mención pintura, en la Universidad Católica.  Desde entonces, ha sorprendido con sus personajes que pueden encontrarse en blogs y que progresivamente despegan hacia otras plataformas.

Entre sus libros publicados pueden mencionarse Sinnada, Bicharracas, Una mujer elegante, la reciente Bicharracas II y su primera novela gráfica La hoja naranja que tiene fecha de estreno a fin de año. Además, los sábados sale al aire en TVN su serie “Telonio y sus demonios” y trabaja paralelamente en otras animaciones y exposiciones a lo largo del país.  Para sus ávidos lectores, todos los viernes en la revista “M” de LUN aparecen publicadas tiras cómicas de las Bicharracas.

Antes de empezar a dibujar ¿tenías algún referente?, ¿qué te imaginabas dibujando?
—Cuando chica tenía muy pocos referentes, no me gustaba el cómic, me gustaba hacerlos. Iba a tiendas de cómic y me cargaba, porque habían puros súper héroes y no estaba ni ahí. Ahora de grande sí, porque descubrí a la Mafalda, a Liniers, a la Maitenes cuando salía en la “Ya”, con esos autores vi que había más. En Argentina hay mucho: Troche, Tute… los fui descubriendo.

—¿Cómo comenzaste a trabajar de ilustradora?
—Mi primera pega como ilustradora fue en la universidad, ilustré un libro de la editorial de la  Católica y tuve que hacer caleta de monos, cómics y personajes. Siempre me ha gustado dibujar, entonces naturalmente siempre pensé que iba a hacer eso, nunca pensé que iba a ser diseñadora. Cuando hice la práctica me metí a “Sólo por las niñas” (productora audiovisual) y era un grupo de puros jóvenes haciendo monos animados.  Después arrendé una oficina y me llegaban mails. Mandé unos books a hartas editoriales y de repente me llamaban, me hacía amiga y me llamaban, de a poco fui creciendo para que me llegaran pegas de lo que a mí me gustaba.

—¿Tienes alguna fijación especial en tus dibujos? ¿Qué pasa con los desnudos?
—El Sinnada se empelotó primero y después salió la mujer elegante. El Sinnada se va del mundo y  no quería que tuviera ropa, no tiene posesiones. Las elegantes están piluchas por esa cosa de desnudar a la mujer. Las empecé a buscar con vestidos elegantes y cada vez que las dibujaba les sacaba la parte de arriba y después tenían falda. Ahora andan en pelota totalmente.

Mujeres versus norma social

—Entrando al mundo de las mujeres elegantes, cuéntame cómo nace su perfil, ¿Qué significa ser una mujer elegante?
—Yo no lo tengo muy claro todavía, pero la mujer elegante nació en mi mente burlándome de esta mujer «cuica», esa mujer con su nariz respingada y tacones altos que igual se tira peos. Nació a partir de una croquerita que me regalaron que era muy elegante y empecé a dibujar ahí con un lápiz a tinta, de una manera súper sencilla. Las fui conociendo a medida que las iba haciendo y encontré que escondían mucho. Si son tan preocupadas de lo que puedan proyectar es porque esconden algo muy místico. Les fui sacando el rollo de que finalmente eran mujeres muy salvajes, muy primitivas. Si lo soltaran serían las máximas mujeres, pero lo tienden a reprimir. En algunos dibujos me encanto con ellas, están conectadas con la luna, con su monstruo interno, con lobos. Me fui encantando con esta imagen del salvajismo y en algunos momentos me voy en la buena onda con ellas y, en otros, las dejo como unas estúpidas. Eso es una gracia igual, finalmente no emito un juicio, no estoy diciendo que está mal ser una mujer elegante, sino que estoy jugando con el concepto de ser elegante y por qué las mujeres quisiéramos ser así. Tengo distintas opiniones durante todo el libro. Cada uno construye el significado que quiere, la gente lo completa con su juicio.

—¿Por qué decides resaltar las partes femeninas? ¿Sientes que en alguna medida son provocativos tus dibujos?
—No, no creo que sean provocativos, finalmente es una mina en pelota. Eso al parecer causa mayor provocación que un hombre en pelota, porque tú ves un pico dibujado en todas las murallas de Santiago. A mí me costó dibujar la vagina, al principio las empeloté sólo de las pechugas y me costaba dibujar una vagina adulta. Lo dudada, no sabía si destaparla tanto y ahora ya es súper natural, pero fue un proceso hasta para mí. Creo que el cuerpo femenino se tiende a ocultar más y a tener esto misterioso, pudoroso. De hecho, los libros están en el Jumbo, están las bicharracas y a las elegantes no las dejaron porque estaban en pelota.

—¿Fue una censura del supermercado Jumbo?
—Sí, no las quisieron dejar ahí por el tema de que estaban en pelota. Es súper ridículo porque las elegantes fueron acogidas por una venta del gobierno. No hay criterio real. Yo no creo que sean provocativos los dibujos, son honestos, quizá causa eso porque la gente no está acostumbrada a que sea tan sencillo como una vagina. De hecho cuando yo firmo “Elegante” en las ferias del libro, les preguntó a las personas: ¿qué quieren que les dibuje, una zorrita o una tetita elegante?” y hay pocos que se atreven a que les dibuje una zorrita elegante y no es una vagina, es una zorrita. Se ríen, pero al principio los sorprende.

—En esta dualidad de la mujer elegante se nota un carácter sexual y al mismo tiempo ingenuo, ¿cómo lograste desarrollar esa idea?
—Las Bicharracas hablan un poco de lo mismo que las elegantes o se burlan de esto de que haya una forma de ser mujer, que es ser simpática, no decir garabatos y ser rosada. Ellas son al revés. Las elegantes me gustaban porque eran adultas, entonces yo podía tocar temas que no podía tocar con las Bicharracas y traté de jugar con eso. Con la misma idea de que hasta dibujar una vagina es provocativo, hablar de la sexualidad de la mujer también es provocativo. Con el sexo y el deseo femenino también. Yo lo voy descubriendo, los dibujos siguen siendo la duda, plantean. Son reflexiones sexuales. Me encontré con esta mujer cuica, después me encontré que era salvaje. Qué implica ser mujer, la sexualidad de la mujer y así cada vez empecé a meterme más gráficamente.

—Hablemos de Bicharracas. ¿Cómo surgieron estas niñas, qué representan?
—Salió primero la fea. Siempre dibujaba protagonistas hombres y en general es así y las mujeres hasta nos identificamos con los hombres. Pensé que era fome mirar desde un punto de vista que no era el mío, entonces hice una mujer. Pero siempre a la mujer como que no podías tratarla mal, no podías dibujarla ni muy gorda, ni muy tonta. Entonces qué lata, porque al final los personajes más divertidos son los que te burlas de ellos, tienes que perderles el respeto y a la mujer yo sentía que le tenía mucho respeto. Entonces pensé: ¿qué es lo más charcha?, que sea fea, y empecé a hacerla fea, la pinté en el muro de la universidad en una fiesta. Después pensé en otras dos cosas terribles para una mujer: ser peluda y ser negra. Cuando eres chica tienes que usar vestido y no podís jugar a la pelota, porque eres niña. Quería dar libertad, plantear que uno es mujer de la manera que sea. Me gusta eso de desnudar, hablar desde un defecto. Si tú te ríes primero de ti ya da lo mismo si se ríen de ti un poco. Se rompe el hielo.

—En ese sentido, ¿te sientes una ilustradora crítica socialmente?
—No me gustan mucho las normas sociales. No me gusta la idea que se impone de ser mujer, como lo que te dicen las revistas femeninas, que es demasiado estúpido. Eso no es ser mujer, es lo que a ellos les conviene que tú creas que es ser mujer, para tenerte más controlado. No me gustaba desde chica, me cuestiono esas cosas. Es como lanzar la piedra de vuelta, se sigue un camino como una ovejita y nadie se lo cuestiona.

—¿En qué medida tus dibujos te ayudan?
—En todo, yo me moriría si no dibujara. Si no moviera la mano con un lápiz estaría con un cáncer gigante en la garganta. Yo he descubierto cosas mías, ponte tú con las Bicharracas, porque nunca me sentí niñita. Me gustaba jugar a la pelota con mis amigos pero siempre tuve la suerte de tener esa libertad, nunca fui juzgada. Yo creo que la persona que dibuja se está sanando. Mis dibujos hablan de cosas que a mí me causan ruido, trato de descubrirlas porque para mí el dibujo es otro lenguaje.

Desafíos y la novela gráfica que se viene

—¿En qué estás hoy? Supe que estabas terminando una serie para niños...
—¡Ya está! “Telonio y sus demonios”, un artista atormentado, también lo quiero harto. Lo estrenaron en Cartoon Network, lo hicimos con los chiquillos de “Sólo por las niñas”. Me invitaron a participar de este proyecto, que un bloque de animación. Es un proyecto de cinco series chiquititas, como fue Jhonny Bravo, las Chicas Súper Poderosas, pero de gente chilena. En TVN también está, todos los sábados en la mañana, Zumbásticos Fantásticos se llama el bloque.

—¿De qué se trata la novela gráfica en la que estás trabajando?
—Se llama “La hoja naranja” y la protagonista es una niña que se llama Feodora que es una cabra que siempre ha sido muy extraña y  ha vivido en la dualidad de que las mujeres juegan con las barbies y los hombres juegan con los autos. Y ella siempre ha jugado con ambas cosas y tiene todo un viaje para descubrir todo esto de qué significa ser mujer. Se mete a un mundo bien bizarro donde aparecen unos personajes que representan la culpa femenina, la belleza, que son unas mujeres con miles de tetas, con caras de animales salvajes. Unas mujeres que hablan desde la sexualidad femenina y que hablan por los pezones. Se enfrenta a estos personajes que van mostrándole un poco cómo ser y conocerse.  En el fondo es el tema que me atormenta, que me interesa. Gané un concurso del fondo del libro, tengo que rendir y tiene que estar lista en la feria de Estación Mapocho en noviembre. Lo postulé al fondo del libro y ganó. Ah, también estoy haciendo dibujo en vivo.

—Dibujo en vivo con música, ¿Así como Kevin Johansen con Liniers?
—Sí.  Se llama música  y dibujo en vivo, el guitarrista toca con La Orquesta del viento, un quinteto que toca jazz chileno con harta mescla. Me invitaron a participar, cada canción termina en un dibujo que después imprimimos y regalamos en los conciertos.  Nos fuimos de gira a Chiloé y luego a Punta Arenas, Puerto Williams y Puerto Natales.  Es improvisación, porque como es jazz las canciones no tienen una duración real. Me gusta caleta, es una forma de exponerse de otra forma.

¿Cómo ha ayudado la plataforma de internet en tu trabajo? Tus blogs, el flickr
—O sea, el libro de las Bicharracas nació porque las encontraron en un blog. Si hubieran estado escondidas en mi casa nadie lo hubiera agarrado. Para mí sirve un montón y eso que hace poco tengo twitter, no soy muy moderna. Le puedes sacar ene partido, uno se tiene que tomar los espacios, hay un montón de cosas explotables. Dibujar es algo que se puede hacer en mil partes y con internet es gratis. Aunque  te atormentas viendo tantos referentes bacanes. Te abrumas un poco pero es parte de todo. Ahora  al tiro se quiere ser famoso, es algo muy exitista. Yo lo veo en los jóvenes, buscan una fórmula, los pasos seguros. A la gente le gustan las fórmulas, pero eso no existe.

¿Dónde encontrarla?
Bicharracas
Flickr de Sol Díaz
Cómo ser una mujer elegante
Sin nada

Eventos & Exposiciones

Exposición en Espacio Libro Amapola.
Montenegro 399-A,  Nuñoa

8 de agosto: Feria del libro de Atacama
16 de agosto: Conservatorio de cómic junto a Mala Imagen
17  de agosto: Concierto de música y dibujo en vivo. Parque Arauco, “Santa Pizza”
Exposición “Entre Ramas”, Biblioteca Puente Alto, Biblioniños