Milena Busquets se ha transformado en el fenómeno literario del último tiempo. También esto pasará se convirtió en el ‘libro caliente’ de la última Feria del Libro de Fráncfort, la más importante a nivel mundial. Aún inédito, ya estaban firmados derechos de traducción a más de ocho prestigiosas editoriales, entre las que destacan Gallimard, Rizzoli, Suhrkamp, Meulenhoff y Hogarth Press —esta última adquirió los derechos del libro—. El motivo es sencillo: la novela de Busquets es de una intensidad apabullante.

Blanca ha perdido a su madre y ese es el hecho o excusa con la que esta historia comienza. En el cementerio —que abre y cierra esta novela—, la protagonista de También esto pasará, de Milena Busquets, comienza a meditar sobre las dificultades y crisis que son propias de los cuarenta años, completamente inadvertidas para alguien que se ha pensado en un futuro aún más distante.

La protagonista de esta novela es una mujer de cuarenta años con dos hijos a cuestas y con dos ex esposos, un grupo de amigas y un amante que constantemente está en su órbita. Todos los personajes de la novela articulan un trasfondo —que se desarrolla en la localidad de Cadaqués, donde sucede el entierro y donde Blanca vuelve unos días después— y que tiene como eje la complicada relación entre hija y madre, debido a lo impensado que era para Blanca el inesperado e impensable fallecimiento de su madre.

Esta falta, así como la ausencia del padre desde la infancia, realza en la trama el desarraigo y la desolación como los pilares que gobiernan el ánimo de la protagonista. “Desde tu muerte, y desde antes, tengo la sensación de que lo único que hago es ir rapiñando amor, hacerme con la menor migaja que encuentro por el camino, como si fuesen pepitas de oro”, sostiene Blanca. Esta, como otras frases a lo largo del libro, forman parte de un intento de reparación del interior, fracturado por la ausencia materna: “ver la casa envejecer contigo, quedarse sola y, finalmente, convertirse en ti”.

Otra de las articulaciones del texto está conformada por el sexo, que se transforma en una de las vías que Blanca intenta recorrer para sobrellevar la muerte de su madre: “lo único que no da resaca y que disipa momentáneamente la muerte —también la vida— es el sexo”. Su efecto fulminante lo reduce todo a escombros”. Las descripciones de los vaivenes amorosos de Blanca le otorgan al texto una verosimilitud que, si bien a primeras puede ser cuestionada, por el aparente exceso de libertinaje, en realidad tiene origen en algo en lo que la protagonista constantemente está insistiendo: las formas con las que su generación fue criada.

En ese sentido, la narradora pone énfasis en que desde su juventud había preservado su vida amorosa tanto del egoísmo como de la lucidez y generosidad de su madre. Ese tipo de contradicciones o dicotomías surgen a lo largo del texto y aportan mayor claridad con respecto a las distancias y cercanías de estas dos mujeres de fuerte carácter, incapacitadas para sobrellevar cualquier tipo de aflicción parecida a la tristeza.

A mitad del libro se lee, por ejemplo: “Dicen que la mayoría de las mujeres buscan a su padre a través de los hombres, yo te busco a ti, lo hacía incluso cuando estabas viva. Cualquier psiquiatra deshonesto se pondría las botas conmigo, pero el mío sólo está empeñado en que busque trabajo”. La madre autoritaria que imponía una distancia medida por el intelecto, gobernaba —sabiéndolo o no— cada aspecto de la vida de Blanca.

El humor y la ironía con el propio género femenino deshacen cualquier lectura complaciente de novelas de iniciación —esta es la segunda novela de Busquets— centradas en temas de autoayuda y que buscan en la escritura exponer estados de ánimo o existenciales que buscan en la levedad y superficialidad su consistencia. Muy por el contrario, También esto pasará es un ejercicio que promueve el poder reparador y redentor de la escritura, difuminando los límites entre la verdad y la ficción, permitiéndole a Milena Busquets, hija de Esther Tusquets, mítica editora de Lumen, exponer sus sentimientos en una densidad que le es propia sólo a las verdaderas historias, las que cargan con una complejidad que se aleja de la cursilería y de otras formas de escritura, y que muestran más bien una ingenuidad que el rostro y las actitudes asociadas al dolor. Algunos de los diálogos asociados a las diversas dificultades por las que atraviesa Blanca en su vida social le otorgan a la novela un tono que denota la fragilidad con la que Blanca sobrelleva su duelo: “creo que somos más las cosas que hemos perdidos que las que tenemos”.

“También esto pasará” es una frase de un cuento que Blanca oía de su madre, quien intentaba consolarla por la muerte del padre en su infancia. Sin embargo, el dolor y la pena no pasan, y la ausencia se hace duramente notoria cuando Blanca se pregunta por su porvenir. Esta novela de Milena Busquets se inscribe en la constelación compuesta por La muerte del padre, de Karl Ove Knausgård, Elegía para un americano de Siri Hustvedt, e inclusive El espíritu de mis padres sigue subiendo bajo la lluvia de Patricio Pron, pero a diferencia de estas novelas, También esto pasará no intenta adentrarse en la genealogía familiar para ajustar cuentas consigo misma o con los demás. El retiro familiar de Blanca con sus hijos, amigos y amantes en Cadaqués, donde está la antigua casa familiar, donde también está el cementerio en que descansan los restos de su madre, son signos con los que podemos entender en Blanca una temor soterrado de la orfandad.


tep

También esto pasará
Milena Busquets
Anagrama
176 páginas
2015