Quien estableciera la sociología como disciplina académica y es considerado uno de los padres fundadores de ella (junto a Marx y Weber) es objeto de una imponente biografía, la que aparece en castellano. La comenta otro destacado estudioso, el antropólogo inglés Keith Hart.

Durkheim en La Sorbona, anfiteatro Guizot, a comienzos del siglo XX.

Se puede argumentar que Émile Durkheim es el menos apreciado de los fundadores de la teoría social moderna con el más inexplorado potencial para ayudarnos a imaginar y dar forma al movimiento de la sociedad actual. Esto es porque él quería a la vez entender la Tercera República de Francia como una sociedad nacional así como identificar el pegamento moral que podría ayudarla a sobrevivir. Produjo tres estudios gigantescos: “La división del trabajo social” (1893), “El suicidio” (1897) y “Las formas elementales de la vida religiosa” (1912); formó y dirigió el equipo más notable de la historia de las ciencias sociales en torno a su revista, “L’Année Sociologique”; y en el proceso fundó la sociología como una profesión académica moderna.

Émile Durkheim (1858-1917).
Marcel Fournier.
Editorial FCE, México, 2019, 1.184 pp.


La labor de Marcel Fournier como biógrafo, editor y archivista ha transformado el acceso de los estudiosos a la obra de Durkheim y a la de su sobrino, Marcel Mauss, de manera no poco importante a través de la publicación de este volumen: Émile Durkheim (1858-1917) (FCE, 2019). Hay mucho más disponible en francés y hay que felicitar a la editorial por hacer que este monumental libro esté disponible íntegramente. Los lectores que esperan obtener una visión general de la significación intelectual de Durkheim o de su importancia para la política de nuestro tiempo se beneficiarían mejor del libro de Steven Lukes Émile Durkheim. Su vida y obra: un estudio histórico-crítico (1975; trad. Centro de Investigaciones Sociológicas, 1984). Más bien, lo que tenemos aquí es una compilación exhaustiva e insustituible de la vida, las relaciones sociales y, hasta cierto punto, el contexto histórico de Durkheim. Pero sus ideas quedan enterradas en los detalles.

Durkheim, quien creció en una familia judía de pequeños fabricantes en Alsacia, tenía 12 años cuando Alemania tomó el control de la provincia en la guerra franco-prusiana, a lo que siguió poco después la formación de la Tercera República Francesa. Su lealtad estuvo siempre con Francia, pero su nombre de sonido alemán le causó algunos problemas. Se casó con una mujer rica que parece haber considerado como su vocación el ayudarlo a escribir sus libros. Le tomó hasta que tuvo 34 años, mientras enseñaba en la Universidad de Burdeos, completar una tesis de doctorado que publicó como su primera obra maestra. Se llevó consigo al equipo de “L’Année Sociologique” a una cátedra en París y luego se dedicó a los aspectos más subjetivos de la vida en sociedad, completando su último y más importante libro, sobre la religión, en 1912. Su hijo, André, murió en la Gran Guerra y Durkheim lo siguió poco después teniendo poco menos de 60 años.

La biografía consta de seis secciones: 1. “Introducción” y “Juventud” (12%) 2. “Fundación de la sociología” (18%) 3. “Una revista, un equipo”, sobre el equipo de “L’Année Sociologique” (23%) 4. “París, La Sorbona” (16%) 5. “Moral y religión” (21%) 6. “La Gran Guerra” y un “Epílogo” (10%). La investigación de Fournier es monumental y su objetivo aquí es claramente proporcionar a los futuros investigadores el acceso más completo posible al material de archivo relevante. Le da mucha importancia a la situación de Durkheim como judío, que seguramente fue algo significativo en la época del Caso Dreyfus, y aprendemos mucho sobre su vida académica y personal, incluidos sus cursos de conferencias, colegas cercanos y escritos ocasionales.

Fournier deja caer en un momento la asombrosa observación de que nadie sabe quién escribió realmente “Las formas elementales de la vida religiosa” —el propio Durkheim, con o sin su sobrino, Mauss, o bien un colectivo de “L’Année Sociologique”. Queda mucha más investigación por hacer, eso es seguro. Considérese, por ejemplo, esta nota en respuesta a una nueva colección de ensayos sobre religión publicados por Mauss y su amigo cercano, Henri Hubert: “Tu prefacio me causa mucho dolor. El comienzo en particular me parece perfectamente ridículo. El tono es el de alguien que ha perdido todo respeto por sí mismo. Contiene todo lo que podría desacreditarte. Y con razón. Tú eres tu propio dueño y tienes derecho a publicarlo si así lo deseas. Pero no en la serie de “L’Année”. No asumiré la responsabilidad”.

Esto se lo dice al especialista en religión del equipo, entonces candidato al Collège de France, su sobrino y colaborador más cercano. No es de extrañar que Marcel y su hijo André aprovecharan la primera oportunidad para escapar a la guerra.

Émile Durkheim

El problema con el estilo de escritura de Fournier es que aprendemos demasiado sobre la personalidad y las relaciones sociales de Émile Durkheim. Él suena como un anciano cuando era un adolescente y a veces se presenta como un pedante intolerable. No se supone que los genios sean agradables, pero los lectores de este volumen no descubrirán cómo y por qué Durkheim realmente precisó lo que significa vivir en sociedad y nos dejó con una tan emocionante agenda por cumplir en la investigación social futura.

Émile Durkheim vio más profundamente que nadie las raíces de la sociedad nacional moderna. Ahora que ha sido superada y socavada como forma social por la sociedad mundial emergente, necesitamos con urgencia absorber las lecciones que nos dejó y aplicarlas a nuestro momento de la historia. Marcel Mauss es el vínculo clave, ya que todo lo que hizo después de la muerte de su tío tenía la intención de impulsar su legado intelectual en una dirección más inclusiva, internacional. El inmenso trabajo de erudición de Fournier complementa comentarios anteriores tales como los de Parsons, Giddens y Lukes, pero no los reemplaza como una invitación a la sociología. Más bien, proporciona el trabajo preliminar para futuras investigaciones y deja sin respuesta el por qué deberíamos preocuparnos por el lugar de Durkheim en la historia.

Keith Hart

Keith Hart es antropólogo económico y divide su vida, dice, entre Durban, París y su computador personal. Es director del Programa de Economía Humana de la Universidad de Pretoria y ha enseñado en las universidades de Yale, Chicago, Cambridge (donde fue director del Centro de Estudios Africanos) y la London School of Economics.

Artículo aparecido en “Comparative Studies in Society and History” 56-2 (2014). [Traducción: Patricio Tapia]