La Narración de Arthur Gordon Pym de Nantucket es la única novela que escribió Edgar Allan Poe. En ella, se narran las desventuras del joven Gordon Pym, quien emprende un viaje por los mares del sur y sufre, entre otras calamidades, un sangriento motín y un naufragio, antes de llegar a tierras australes que se encuentran bajo una extraña maldición. La novela, admirada por poetas y escritores, fue recientemente adaptada al cómic por el chileno Demetrio Babul.

Ilustración de Demetrio Babul para La Narración de Arthur Gordon Pym.

El escritor, poeta y ensayista norteamericano Edgar Allan Poe es célebre principalmente por sus relatos breves de horror, que revolucionaron el género en el siglo XIX. Menos conocida es la única novela que escribió y que se enmarca también bajo este género: La Narración de Arthur Gordon Pym de Nantucket, publicada en 1837 por entregas en el periódico «Southern Literary Messenger», emulando una crónica de viaje. Aunque fue mal reseñada al momento de su aparición por los críticos —en parte por su violencia y por el hecho de estar inconclusa—, la novela ha sido elogiada por poetas como Charles Baudelaire, quien la tradujo al francés, y escritores. H.P. Lovecraft se inspiró en ella para escribir En las montañas de la locura, Julio Verne continuó la historia de Gordon Pym en La esfinge de los hielos y Adolfo Bioy Casares consideraba que era lo mejor que escribió Poe.

Fue el desconocimiento generalizado sobre esta obra y sus pocas adaptaciones, precisamente, uno de los elementos que motivó a Demetrio Babul a hacer una versión en cómic de La Narración de Arthur Gordon Pym, publicada por Planeta. “Es como encontrar una playa escondida y ser el primero en disfrutarla —comenta Babul—. Los cuentos de Poe han sido muchas veces representados en el cine y en libros ilustrados, mostrando varias de las obsesiones del autor, como los páramos, los cuervos, las mujeres enfermas, los cementerios y los artistas atormentados; algo que no ha ocurrido con su novela. En Pym hay océanos solitarios y tormentosos, bodegas de barco que son como catacumbas, islas solitarias y áridas, hielos infinitos y tierras nuevas donde aún todo puede pasar. Para mí es un lujo poder representar y transmitir la sensación de esas imágenes que aún son un tanto vírgenes en la cultura popular”.

No es la primera vez que un chileno relata de manera gráfica La Narración de Arthur Gordon Pym. En los años 70, Lukas ilustró este relato en una versión resumida, que se publicó en la revista “Mampato”. El año 2015, por otro lado, el sello de Barcelona Libros del Zorro Rojo lanzó una edición íntegra de la narración, traducida y prologada por Julio Cortázar, con ilustraciones del argentino Luis Scafati —ilustrador también de varios de los cuentos de Poe—, marcando un hito en la difusión de esta novela en lengua española. “Creo que Poe atrae tanto a los artistas porque sus relatos y poemas, junto a los temas que se repiten en ellos, son súper poderosos, icónicos y arquetípicos, permitiendo abordarlos de infinitas maneras sin diluir su fuerza al pasarlos a otros medios, como el cómic, la ilustración o el cine”, dice Babul sobre la amplia obra de Poe que ha sido adaptada a distintos formatos.

Poe es uno de los personajes de La Narración de Arthur Gordon Pym. Dibujo de Demetrio Babul.

Demetrio Babul, comunicador audiovisual y dibujante autodidacta, quien antes había participado en la adaptación de uno de los relatos del detective Heredia de Ramón Diaz Eterovic (Lom) y de la novela de Antonio Gil Las playas del otro mundo (Margen), entre otros proyectos, durante muchos años deseó convertir en cómic la única novela escrita por Poe. “Desde la primera vez que leí el relato me llamó la atención el imaginario visual tan potente que evoca y hace unos diez años atrás comencé a pensar en afrontar seriamente el desafío. Escribí un proto guión, diseñe personajes, ambos descartados después, y busqué toneladas de referencias, pero fue cuando gané el Fondo del Libro el año 2017 cuando empecé a trabajar completamente en ello”, relata. Fueron alrededor de dos años finalmente los que demoró Babul en escribir el guión y dibujar el cómic, que hizo a lápiz y aguada en acuarela de tono azulado.

La adaptación gráfica —que incorpora algunos toques de humor negro y elimina ciertos sucesos— es bastante fiel al relato original. Babul replica la estrategia narrativa ocupada por Poe de presentar la narración como el testimonio del propio Pym, para dar verosimilitud a la historia y justificar su abrupto final, y sigue los principales hechos de la aventura: el motín pirata a bordo del Grampus, el naufragio que lleva a los personajes al borde de la locura, el encuentro con pueblos australes y luego el descubrimiento de misteriosos signos marcados en las piedras de una isla, asociados a una maldición y a seres fantásticos.

Viñetas de La Narración de Arthur Gordon Pym dibujadas por Babul.

—¿Cómo fue el proceso para adaptar la novela de Poe al lenguaje del cómic?

—La investigación gráfica fue fundamental. Muchos de los puntos de vista que me guiaron a la hora de afrontar la historia vino de las pinturas, fotos y películas que revisé para tratar de dar veracidad al relato.

Una de las referencias principales fueron las pinturas de veleros del siglo XIX. Hay una imaginería de la era de la exploración súper icónica e impactante. También revisé maquetas de veleros y muchas fotografías de la época, en especial fotos del antiguo puerto de Nantucket, y de las islas que se visitaban en aquellos viajes. También revisé varias veces las películas Capitán de Mar y Tierra y Moby Dick, de John Huston; no solo como referencias visuales, para conocer el vestuario de entonces por ejemplo, sino que para tener una idea de estilo y de atmósfera marina. De hecho, una canción que está en el cómic es la misma que cantan los marinos del Pequod al zarpar de Nantucket en la película Moby Dick.

Referencias visuales fueron pinturas de veleros del siglo XIX, fotografías de la época y las películas Moby Dick y Capitán de Mar y Tierra.

En general, la idea fue sumergirse lo más posible en material que me permitiera generar una especie de mundo virtual dentro de mi cabeza y eso traspasarlo al trabajo. Es algo muy similar a como se trabaja en cine, donde hay directores como Kubrick que generan una montaña de información que luego destilan en una película.

La goleta Jane Guy, una de las embarcaciones de Pym, en los mares del sur. Ilustración de Babul.


—Poe es un autor que ha sido muy ilustrado. ¿Hubo algún ilustrador o dibujante de su obra que te haya atraído particularmente?

—Mientras trabajaba en La Narración de Arthur Gordon Pym miré mucho el trabajo de Richard Corben, quien ilustró varios relatos de Poe, algunos más de una vez. Me encanta la teatralidad de su trabajo y cómo logra esas atmósferas típicas de Poe. También siempre tuve en mente a Alberto Breccia, más que nada como guía espiritual, ya que ni por asomo creo poder siquiera emularlo. Sus adaptaciones de Poe y Lovecraft son un everest del cómic.

«La verdad sobre el caso del señor Valdemar», cuento de Poe adaptado al cómic por Alberto Breccia, publicado en España por Astiberri.

—¿Cómo fue el trabajo de escritura del guión?

—En el caso de la escritura del guión, el proceso fue particularmente duro. El trasvase de la información del libro a secuencias visuales es difícil, esto hizo que me tomara varias pausas en la escritura. Cuando llevaba escrito uno o dos capítulos empezaba a dibujarlos y una vez terminados los dibujos volvía a escribir los capítulos que faltaban y así, a grandes rasgos. El libro que estoy haciendo hoy en día lo he afrontado de manera diferente. Se escribió todo el guión y se hizo el storyboard completo para así más adelante dedicarme solamente a dibujar el material final.

Mi propósito a nivel general fue alivianar un poco el libro, que es bastante denso, pero sin perder la atmósfera inquietante que lo caracteriza.

Yo soy Comunicador Audiovisual así que desde que salí del colegio (incluso antes, de niño, cuando hacía mis propios cómics donde salían mis amigos) he estado haciendo guiones. Tuve varios ramos de escritura de guión en la universidad y más adelante trabajé muchos años ilustrando guiones de publicidad, así que generar secuencias visuales es algo a lo que ya estoy acostumbrado. Pero escribir un guión para cómic es distinto. Es algo muy fino, hay que generar secuencias que de manera gráfica logren transmitir sensaciones o información bien compleja que, claro, se podrían resolver con un cuadrado con un texto explicativo, pero la gracia es hacerlo de manera sútil; ahí radica la diferencia entre un buen guión y un mal guión de cómic.

Babul usó, entre otras referencias visuales, maquetas de veleros para hacer sus dibujos.

—¿Qué cambios hiciste a la historia para poder adaptarla a la narrativa gráfica?

—Los cambios que hice al relato original tuvieron distintas razones. Por ejemplo, fue por espacio que eliminé la escena de canibalismo durante el naufragio de Pym. Era además ya mucho a mi parecer. El relato ya es bien macabro de por sí y realmente no aportaba mucho a la historia más que morbo y unos momentos extra de tensión para los protagonistas. No es una mala escena, porque ahí se ve un poco de qué están hechos los personajes, pero en última instancia tuve que privilegiar otras secuencias y creo que lo que aportaba lo rescaté de otras formas. Por otro lado, la decisión de mantener a Tiger [el perro de Gordon Pym], que en el libro desaparece sin explicaciones después de ser bastante importante al inicio, fue por utilidad. Este personaje me permitió agregar detalles o resolver secuencias sin que siempre la acción recayera en Gordon Pym o en Peters, el compañero de desventuras del protagonista.

Mi propósito a nivel general fue alivianar un poco el libro, que es bastante denso, pero sin perder la atmósfera inquietante que lo caracteriza. El dinamismo que busqué dar a la narración, principalmente, fue para hacer que el lector entrara más fácilmente en el relato. En mi experiencia, mientras más fluida es la narración, uno mejor se compenetra con el mundo donde pasa la historia. Ojalá los lectores sintieran que están dentro del libro.

—La novela de Poe está inconclusa. Hacia el final el lector se encuentra con un silencio que, en palabras de Cortázar, “tiñe todo el libro con un horror sagrado”. Sólo hay una breve descripción de un misterioso ser antes del cierre. Ese ser, al que Poe apenas describe, le das un rostro en el cómic a cuatro páginas. Una decisión arriesgada, ¿fue difícil de tomar?

—Es cierto, es arriesgado darle forma a algo que se insinúa y que lo inquietante reside en su imprecisión (aunque en el epílogo hay ciertas pistas en las que me basé para hacer la ilustración y entender la maldición de los abismos de la isla). Es algo que pensé bastante y por lo mismo hice un desplegable que se abre en ese momento del relato, para que la aparición fuera para el lector lo más impresionante posible en un medio físico como un libro, ya que no tenía a mano el poder de la prosa. Mi intención era dejar descolocado al lector y que su imaginación rellenara los espacios.

El final inconcluso de la novela de Poe, antes que desanimarme, fue una de las razones que me impulsaron a trabajar en ella.

El final inconcluso de la novela de Poe, antes que desanimarme, fue una de las razones que me impulsaron a trabajar en ella, afrontar ese reto. Hace poco leí que un final abierto es un regalo al lector. El final abierto, que te permite finalizar la historia en tu imaginación, es una de las cosas que más me gusta de esta novela. Es algo tan moderno, tan David Lynch, tan Kubrick. Poe lo hizo a propósito, claro, no le hubiera costado nada encontrar un final tradicional.

Aunque traté de todas formas de darle una sensación de cierre más tradicional al cómic con el epílogo, que en el relato original es mucho más vago, veo el final de Gordon Pym como una rampa y la imaginación del lector es una moto que va a toda velocidad.

[En el blog Las crónicas de Pym Demetrio Babul ha compartido el proceso de elaboración de la novela gráfica, además de contenido complementario, y en el sitio web de Planeta es posible descargar el primer capítulo]

Demetrio Babul en su lugar de trabajo.