El sociólogo Stefan Müller-Doohm es autor de una imponente biografía del filósofo alemán Jürgen Habermas, que postuló una teoría de la acción comunicativa y que ha participado en los más encendidos debates del último medio siglo. Defensor de los valores ilustrados y del pensamiento crítico, es uno de los más grandes pensadores de Europa, como señala el comentarista de esta biografía publicada en español el año 2020, Peter Matthews.

Jürgen Habermas, a la izquierda, y Theodor Adorno.

Cuando era estudiante de historia, unos profesores estaban intentando explicar en una conferencia la tesis que Habermas sostenía en Historia y crítica de la opinión pública. Describieron de qué manera, como todos los intelectuales alemanes, Habermas se sumergía en lo más profundo para salir de la manera más embarrada. Para muchos en el mundo académico de habla inglesa, esta es una caricatura que están dispuestos a sostener; para otros, Habermas es visto como una irrelevancia, con su visión utópica del discurso incorrupto que es empíricamente refutada por un mundo “pos-verdad” de conflictos discursivos. Sin embargo, cuando observamos el énfasis puesto en la deliberación en las reformas de gobernanza o las campañas de discurso racional en la sociedad para contrarrestar las fake news o “falsas noticias” podría decirse que estamos viendo el impacto duradero de la filosofía y el proyecto político de Habermas, y su cada vez mayor importancia en el día de hoy.

Jürgen Habermas. Una biografía.
Stefan Müller-Doohm.
Editorial Trotta/Liberalia, Madrid, 2020, 642 pp.

La biografía de Stefan Müller-Doohm sobre Habermas ofrece una visión increíblemente rica del proyecto intelectual de Habermas, pero lo que es más importante, el impulso personal que está detrás de él. Nacido en 1929 y criado en la ciudad de Gummersbach en Alemania Occidental, el paladar hendido de Habermas lo marcó como diferente durante toda su vida. A partir de 1933, esta diferencia adquirió mayor importancia, ya que marcó a Habermas como un “degenerado” dentro del régimen nazi. Crecer a la sombra del nazismo y en el restringido entorno político de Alemania Occidental inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial ayudó a convencer a Habermas de que la democracia es frágil, históricamente contingente y necesita ser explicada por las ciencias sociales. Es más, la democracia también necesita, pragmática y teóricamente, un apoyo.

Es por estas y otras razones que los lectores interesados en aspectos locales deberían estar interesados ​​en este (enorme) libro. Las iniciativas participativas se han convertido ahora en una norma en las prácticas de gobierno a nivel local. En los manuales de buen gobierno, se exalta a los países para que los ciudadanos participen en los procesos de toma de decisiones para mejorarlas. Es fácil para nosotros dejarnos llevar por una crítica de tales iniciativas como un fracaso total en el logro de los objetivos utópicos que se fijaron, por ejemplo, usar una crítica foucaultiana para retratar a los ciudadanos como unos incautos que hacen lo que el gobierno quiere que hagan. Sin embargo, muy pocos de nosotros cuestionaríamos ahora que tales iniciativas deberían existir y que un discurso de buena calidad es esencial para una democracia viva. Nuestra repulsión por el uso de las “noticias falsas” y la ambigüedad en lo que consideramos la “verdad” contradice una tradición más profunda de la Ilustración, la búsqueda de la verdad. Detrás de estas preocupaciones está el concepto de Habermas de un discurso racional entre actores libres e iguales. En el contexto de quienes no hablan alemán, todo esto permanece implícito: no podemos leer las numerosas contribuciones de Habermas a Frankfurter Allgemeine Zeitung y Die Welt que lo convierten en un estudioso muy público en Alemania.

Está claro, a partir de esta biografía, que el propio Habermas no podía, necesariamente, estar siempre a la altura de sus propios ideales. Por ejemplo, destaca cómo criticó la idea de que la propiedad de la editorial Suhrkamp (con la que colaboró ​​estrechamente) debería socializarse, y cómo “también advirtió contra un activismo a cualquier precio” en el contexto de las protestas estudiantiles de la década de 1960. Estas historias de los años de formación de Habermas, pasando por su período como director del Instituto Max Planck para el estudio del mundo científico-técnico en Starnberg, son las más interesantes. Fue en el instituto Max Planck donde Habermas escribió la Teoría de la acción comunicativa y Müller-Doohm hace un excelente trabajo resumiendo la tesis principal en unas pocas páginas. Desde el período de finales de la década de 1970, la biografía, desafortunadamente, se vuelve un poco formularia y algo así como una hagiografía. Se narran un sinfín de cátedras como profesor visitante, premios y la difusión de la importancia del pensamiento de Habermas en el mundo. Pensándolo bien, esto podría ser el resultado de dónde había llegado la carrera de Habermas: esta es la vida de un académico global. También podría ser el resultado de una selección más cuidadosa de su perfil público por parte de Habermas, a medida que crecía su fama.

Otro tema es que a lo largo de su carrera, Habermas se ha beneficiado de muchos privilegios estructurales que sus críticos, en particular Iris Marion Young, han sugerido que significan que su situación de habla ideal nunca puede llegar a ser aprobada. Dicho de manera más simple, la única mujer que realmente tiene un papel en este libro es su esposa Ute Wesselhöft, y entonces como esposa académica, en lugar de una persona por derecho propio. Todos los demás personajes clave en la vida de Habermas han sido hombres. Su carrera se desarrolló durante un período en el que las desigualdades estructurales tenían muchas más probabilidades de frenar a las mujeres y los grupos minoritarios, por lo que esto es en parte comprensible como producto de la época. Sin embargo, en los puestos de autoridad que ha tenido, como al fundar el Instituto Max Planck, Habermas parece haber hecho poco en términos de acción práctica, como su posición teórica sugiere que debería, para abordar estos problemas estructurales. Uno esperaría que, como pensador crítico destacado, Habermas estuviera al tanto de estos problemas, pero esto nunca se desprende del libro.

La biografía de Stefan Müller-Doohm sobre Habermas ofrece una visión increíblemente rica del proyecto intelectual de Habermas, pero lo que es más importante, el impulso personal que está detrás de él.

No obstante, este libro es una asombrosa visión general de la vida y el desarrollo intelectual de uno de los más grandes pensadores de Europa. La investigación de archivo de Müller-Doohm es impresionante. Leer el libro desde la perspectiva del Reino Unido, con predominio de los medios sensacionalistas; un referéndum que se ganó con una flagrante falsedad; donde estamos “cansados ​​de los expertos”, es fácil burlarse de la situación ideal del discurso propuesta por Habermas. Sin embargo, lo que queda claro en el libro es que Alemania parece tener esto: a través de los debates académicos en las páginas de los principales periódicos, se discuten los principales temas del día. El legado continuo para todos nosotros de la obra de Habermas es que debemos mantener nuestras frágiles democracias, en todos los niveles, vivas a través del discurso.

[Artículo parecido en la revista «Local Government Studies» (2017). Se traduce con autorización de su autor. Traducción: Patricio Tapia. ]

Peter Matthews

Peter Matthews es profesor de políticas sociales en la Universidad de Stirling. Es doctor en estudios urbanos de la Universidad de Glasgow. A lo largo de su carrera ha investigado política, regeneración y desigualdades urbanas; igualdad, diversidad y teoría queer. Su formación primera fue en Historia, y ha estado involucrado en una serie de proyectos interdisciplinarios de investigación.