Hay veces en que la escritura no es el fin, sino el medio. Y también, de nuevo, el fin. Parte del equipo del proyecto HAMMAM relata cómo, en pandemia, la escritura se coló en su investigación y creación de danza, y cómo esas palabras se derramaron hacia distintos lugares.

Performance Hammam. Crédito fotografía: Fernanda Ruiz.

Lo describen como un proceso creativo “a fuego lento”, atravesado por la pandemia y, luego, transformado por el confinamiento. En marzo de 2019, el equipo que conforma HAMMAM volvía de un viaje al desierto de Atacama. Era un grupo compuesto por personas que provienen de distintas disciplinas: desde la danza y las artes del cuerpo, Natalia Ramírez Püschel, Rodrigo Sobarzo y Javiera Peón-Veiga; desde la medicina, Claudio Muñoz; y desde el diseño de la iluminación y la arquitectura, Antonia Peón-Veiga. Su objetivo: indagar, con fines creativos, en los efectos en el cuerpo del vapor, el calor y el sonido.

Su propuesta inicial era absolutamente presencial y consideró una primera etapa dedicada a estudiar fenómenos físicos de la naturaleza: fuentes de agua termal, campos geotérmicos, cascadas, aguas subterráneas, tormentas eléctricas, lagunas, piedras vivientes (estromatolitos). Tenían claro que querían explorar estos fenómenos y relacionarlos a la cultura de los baños de sudor en distintas geografías.

En eso estaban, cuando llegó el COVID. Y de una investigación en terreno, pasaron al encierro y a un trabajo en equipo, pero de manera virtual, durante 8 meses. “Eso cambió el rumbo de la investigación y fuimos descubriendo una metodología de trabajo donde la escritura pasó a ser el cuerpo del proyecto”.

El resultado fue un universo creativo que sorpresivamente se derramó hacia los más diversos medios: una performance de danza en el Centro Cultural NAVE -montada en noviembre de 2021 y enero de 2022-; POEM4RIO una publicación de textos derivados de prácticas de escucha y escritura colectiva; L4MIN4RIO, una colección de láminas poético-visuales; C4PSUL4RIO, un cassette digital con cancionero que reúne cápsulas sonoras (esta aparición se publicará a fines de marzo 2022); y próximamente ECOL4RIO, un poster-ecosistema del proyecto, y SUD4RIO, una colección de textos reflexivos del equipo y colaboradores, notas, mapas y dibujos del proceso. El 26 de marzo hubo un conversatorio de HAMMAM sobre las publicaciones autogestivas que surgieron, dentro del Encuentro Editorial del Festival Latinoamericano de Artes y Tecnologías TTU.

Performance de danza HAMMAM. Crédito fotografía: Fernanda Ruiz.

Javiera Peón-Veiga, directora artística de HAMMAM, y Natalia Ramírez Püschel, encargada de documentación del proyecto, explican cómo la creación fue colándose desde la escritura al cuerpo, y viceversa. “Fueron meses de escribir en simultáneo y diferido, produciendo escritos que intersectan fuentes científicas, ficción y especulación científica”, recuerda Peón-Veiga. “Fue una circulación promiscua y circular entre escuchas, voces, palabras, afectos, pulsos de teclado y google drives”.

¿Habían trabajado de una manera tan volcada a la escritura, desde la danza?

Natalia: Yo suelo desplegarme bastante entrelazada entre escritura, imagen-pensamiento, y movimiento, como una actividad anímica, reflexiva. No siempre con el propósito de comunicar, muchas veces es una actividad más interna, íntima e introspectiva; asimismo con la vocación de ponerse en contacto, de conectar entre las diversas capas de los procesos creativos y un entorno.

Para HAMMAM, la escritura fue una propuesta metodológica para practicar lo que en una primera etapa llamamos “atrapanieblas”, un tipo de método filtro. El atrapanieblas fue una práctica de integración que realizamos en cada sesión de trabajo, la cual nos invitó a escribir de manera simultánea en un espacio colectivo tipo lienzo, para luego filtrar mediante la acción de calcar las palabras (con su manera de estar escritas: caligrafía, tamaño, color etc.), para así conformar una “lámina”: otra capa creada en otro material (papel transparente de un tamaño más pequeño que la superficie del lienzo -también de papel-), para así expandir los sentidos posibles de las escrituras, y finalmente, ejercitar la superposición: poner una capa sobre, entre, con, junto a las otras, y jugar con esas impresiones, esas “láminas”, y sus proyecciones. Este sistema análogo de “atrapanieblas” (un aspecto reflexivo-integrativo, imaginativo del pensar y conceptualizar nuestro universo), permitió un ejercicio en resonancia a la documentación del proceso de investigación-creación HAMMAM.

Ese método es un procedimiento que vengo experimentando desde mi investigación “radio cocó” (2016), ofreciéndolo para procesos que convocan lo multicapa y, específicamente en HAMMAM, en la potente actividad de una tecnología: el atrapanieblas, y el fenómeno co-creativo de una malla o red de posibilidades y probabilidades de la conciencia entrelazada que somos.

¿En qué momento decidieron que lo escrito era más que un ejercicio y que debían comenzar a trabajarlo como literatura?

Natalia: Al pasar unos meses nos dimos cuenta que con todo lo escrito podíamos editar un libro con la abundante intimidad de interesantes capas del tráfico de ideas, experiencias, especulación, supervivencia, ficción, poesía. Hacer una publicación siempre ha estado en el plan de este proyecto, pero nunca visualizamos el modo en que iba a ser. Respecto de su proceso, ya más avanzado el viaje fuimos organizando de qué iba nuestra publicación, y nos pusimos a trabajar con Javi para hacer un minucioso ejercicio de selección y composición que derivó en POEM4RIO. Fuimos afinando los contenidos en el sentido de su elocuencia; siempre verosímil al caldo caótico de los tatuajes que creamos al escribir simultáneamente. Una de las consideraciones al habitar la escritura era el uso de los recursos de expresión (tipografía, tamaño, color, espacio… entre muchos otros), siendo esa la fuerza de movimiento en la que ejercimos nuestra manifestación. Por esto, entre otras cosas, decimos que la escritura se tornó nuestro cuerpo. Y es por esto que persistimos en desarrollar una edición que poco o nada intervino los textos tal y como fueron escritos.

Una de las consideraciones al habitar la escritura era el uso de los recursos de expresión (tipografía, tamaño, color, espacio, entre muchos otros), siendo esa la fuerza de movimiento en la que ejercimos nuestra manifestación.

¿Cómo funcionó la edición, en el caso de POEM4RIO? ¿Cómo decidieron qué va, qué no, en qué formato, en qué orden, con qué disposición visual?

Natalia: Nuestro criterio de edición fue disponer los contenidos en el mismo ritmo en que las escrituras fueron realizadas: se presentan en orden cronológico, asimismo con superposiciones, y en su espacialidad. Es decir, el POEM4RIO expresa la ocurrencia de cada contenido de manera muy semejante a como sucedió durante el año de pandemia en que nos dedicamos a trabajar así. El desafío fue el minucioso ejercicio de transferencia entre formatos (entre archivo drive, word y pages), para organizar afín. También concebimos componer página por página pretendiendo que cada página funcione como una imagen autónoma con su continuidad a veces, y su singularidad también.

Nuestras escrituras se movilizaron en método de filtro, creando nubes dentro de nubes dentro de nubes, calcando digitalmente, es decir, tomando de un archivo y poniendo en otros y así auto observando y componiendo el pensamiento que, asimismo, se iba expresando en otras vertientes editoriales, como nuestras láminas poético-visuales. Eso implicó también un ejercicio de selección de pregnancias o, frases tatuaje, pequeños haikus, que luego eran compuestos con una foto o textura digital, y conjuntamente estas especies de poesías visuales se recolectan en el segmento L4MIN4RIO de la publicación.

¿Se retroalimentaron las palabras y lo performático, el concepto escrito y la acción?

Javiera: Sí, profundamente. En el caso de la performance, todo el proceso escritural que habíamos atravesado sentó las bases del universo creativo, y como tal, fue como un caldo de cultivo para seguir proliferando y se infiltró con fuerza propia en las decisiones creativas que fuimos abordando, a pesar nuestro. Claudio Muñoz, el performer de la pieza escénica, se conecta con esos mensajes y con la potencia de todo lo escrito, es casi como si las escrituras le rondaran y le hablaran, se le aparecen mientras él se prepara para la acción. De hecho al inicio de cada función a modo de ritual en silencio, se ubica tras las estufas que son nuestro fuego y recibe un mensaje particular cada vez de los espíritus del vapor, una especie de mensaje premonitor del sello que tendrá cada performance y que a la vez informa y anima su accionar. Y siempre es una frase que pertenece a las escrituras del proceso, por ejemplo: sol edad eterna, memoria me moría peros permanecí, infiltración verde fluorescente en la red nerviosa de todas las conciencias, metales pesados, etc. Su presencia emerge en vínculo con nuestras escrituras, y en esta consciencia, “las palabras queman” tal como lo expresa una de las frases de nuestras escrituras. Es decir, las palabras tocan, afectan, nos transforman y atraviesan la materia.

Más info sobre HAMMAM:www.estoesunhammam.com