Invitado por Liberalia Ediciones​, con la colaboración de la Embajada de Brasil, IBBY Chile y Fundación La Fuente, en su primera visita al país, Roger Mello participará en diversas actividades. Autor e ilustrador brasileño, ganó en 2014 el Premio Hans Christian Andersen, llamado el Nobel de la literatura infantil y juvenil.

Roger Mello. Crédito: Lee Sun Hyun

Sus libros pueden tratar sobre el último unicornio que está buscando a sus semejantes o sobre la fascinación de un tapir por una flor que crece a unos pocos metros de distancia suya pero que no puede alcanzar. Sin embargo, también pueden tratar sobre el trabajo infantil en Brasil, sobre niños que laboran ya sea en torno a la extracción de carbón, ya sea en los manglares vendiendo cangrejos.

En la obra del autor e ilustrador brasileño Roger Mello la variedad no es sólo temática: cambia notoriamente en las técnicas y estilos que utiliza; cambia también en la inspiración: desde la cultura folclórica a la psicodelia; cambia en los colores: a veces llamativos y vivos, a veces oscuros, como en el libro sobre los niños que queman carbón, en que todo es gris (como el carbón) y sólo los fuegos estallan en colores naranjas o rojos. A veces escribe libros sin palabras (pero con mucho texto, dice Mello).

El año 2014, Mello se convirtió en el primer artista de América Latina en ganar el muy reconocido Premio Hans Christian Andersen.

—En su trabajo, ¿hace alguna distinción entre escribir e ilustrar?
Para mí, no hay diferencia, son narraciones. Hay veces en que destaca más lo textual y otras en que sobresale la imagen, pero palabra e imagen son más o menos la misma cosa. Hay una “imagen” narrativa que trae textos en palabras y también se puede “leer” la ilustración. Se confunde lo visual con lo verbal. La “imaginación”, aspecto central de la literatura escrita, viene de imagen; el “punto de vista” entendido como opinión, viene de una referencia visual. Creo que son aspectos que no están tan separados. Hay especificidades, claro, en la lectura de una pintura y en la de un texto, desde la perspectiva del lector. Pero para crear un personaje, lo que dice y cómo se ve, es lo mismo. No lo entiendo todo hasta que empieza a ser una realidad. Es como si el personaje elijiera su propia personalidad.

—¿Sólo como ficción, en todo caso?
Eso para mí es fundamental. La manera de alcanzar la realidad es sólo a través de la ficción. Los hechos sólo se hacen palpables mediante la ficción. De esa manera, mejor que ninguna otra, se puede entender que en Filipinas, Grecia o América Latina hay esperanzas, hay alegrías o hay dolor.

“La flor del lado de allá”
Roger Mello
Global Editora / Liberalia

—¿Le dio más ánimo recibir el premio Andersen?
El premio es muy importante. Es concedido por un organismo internacional, la Organización Internacional para el Libro Juvenil (su sigla en inglés es IBBY), creado por la periodista alemana Jella Lepman y cuyo objetivo es promover la paz a través del conocimiento del otro mediante la ficción para niños. De nuevo, la importancia de la ficción.

Cuando recibí el premio, fue la primera vez que un ilustrador de América Latina lo ganaba. No sólo fue un premio para mí, sino también significó un premio de Latinoamérica y su fuerza creadora de imágenes que tiene una rica tradición. El premio fue recibido por parte de esos y otros países como una posibilidad de que se preste atención a otras miradas distintas de la europea.

Por otra parte, el propio Andersen era un nómada, un viajero que estaba siempre cruzando los límites entre lo musical y lo literario, además de cruzar otras divisiones (quiso ser cantante y también bailarín) y fronteras. El libro es el objeto de la no-frontera.

—¿Siempre le interesaron los animales? Son recurrentes en sus libros.
Soy un admirador incondicional de los animales. Los animales permiten entender un mundo en diversidad, el animal es el otro. Así también en la literatura infantil, el animal da la posibilidad de comprender al que es distinto, de acercarse al otro. La palabra “animal” viene de ánima (alma). Los animales tienen alma.

El antropólogo Eduardo Viveiros de Castro ha mostrado que en muchos de los mitos de los pueblos originarios, en sus teorías fundadoras de la creación del mundo, todos los seres vivos eran humanos y los animales no eran sino humanos que vestían el traje del animal. Por eso había que respetar en el animal al humano que viste un traje distinto. Esto difiere de lo que sostienen muchas religiones o incluso algunas interpretaciones de la ciencia en que los animales suelen figurar en un estadio menos adelantado que el hombre. En las mitologías indígenas son humanos que visten un traje distinto. Las fábulas, pobladas de animales, son una posibilidad de aproximarse no sólo la ecología, que es importante, sino también a quienes son levemente distintos que nosotros.

“Griso el único”
Roger Mello
Global Editora / Liberalia

—Ha escrito lo mismo sobre unicornios que sobre tapires. ¿Cómo ve la distinción entre realidad y fantasía?
La literatura, en general, derriba esta frontera entre la realidad y la fantasía. Hay hechos que son más increíbles que lo que cualquier imaginación pudiera soñar. Hay en la isla de Madagascar una araña que hace su nido con conchas de caracoles que pesan varias veces su peso. Parece ficción; lo que no se piensa que existe, existe. Y a veces son cosas que no se perciben bien porque es algo que siempre estuvo ahí. Pero en cada estrato del bosque amazónico puede uno encontrase con situaciones que son tan asombrosas como un cuento de hadas (que es una terminología europea), tanto o más maravillosas. La fantasía puede ser más real que la realidad.

—También ha escrito sobre realidades difíciles, como el trabajo infantil. ¿Cualquier tema puede abordarse en los libros para niños?
Tengo la certeza que sí. Porque la vida no tiene un filtro. La muerte, la separación, el trabajo esclavo, todo es parte del mundo. Los niños no tienen una realidad separada. El libro infantil permite acercarse a esas situaciones a través de la ficción, no del dato documental. El niño puede plantear su propia relación con la realidad, y enfrentar momentos complicados mediante una especie de simulacro. En el libro todo es posible. Es por eso, creo, que a los niños les gustan los personajes malos o que dan susto: tigres o dragones. Es una posibilidad de ponerse en un lugar que la vida no les deja y relacionarse con el peligro en la ficción como una preparación para la vida.


Actividades en Chile

Roger Mello participará en diversas actividades, todas gratuitas y en general abiertas. El día miércoles 23, a las 11: 30 horas, tendrá una conversación con los miembros de IBBY Chile, moderada por María José González, en el Centro Cultural de España. El día jueves dará a mediodía un taller para alumnos del Colegio Domingo Matte Mesías de Puente Alto (esta actividad no es abierta) y en la tarde, a las 19 horas, tendrá una conversación con Esteban Cabezas en la Fundación La Fuente. El día viernes, a las 18 horas, participará en un encuentro en el Centro Cultural Brasil-Chile de la Embajada de Brasil en Santiago. Y el sábado, a las 12:30 horas, impartirá una charla en la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado.