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Marta Carrasco: una ilustradora por redescubrir
Por Pablo Espinosa Z. | Mar 08, 2024
La editorial chilena Grafito, además de publicar libros infantiles, de forma consistente se ha preocupado de investigar la historia del libro en Chile y de recuperar producciones del pasado. Han publicado una profunda investigación sobre Quimantú, editorial fundada bajo el gobierno socialista de Salvador Allende, y han reeditado valiosos libros ilustrados, como El látigo de 100 colas, de Fernando Krahn; Vera historia del deporte, de Oski; y dos libros del poeta visual Guillermo Deisler.

El año 2022, Grafito lanzó el libro Marta Carrasco: el arte de ilustrar, de Isabel Molina, Claudio Aguilera y María José Guallar, que consiste en una investigación sobre una figura fundamental de la ilustración y la literatura infantil chilena, de la que poco hasta ahora se sabía, aunque marcó el imaginario visual de varias generaciones de niñas y niños.
Marta Carrasco (1939-2007), quien estudió Bellas Artes en la Universidad de Chile, fue desde la década de los 60 una prolífica ilustradora de obras para la infancia. Colaboró en la revista Mampato y en las editoriales Quimantú, Zig-Zag y Universitaria, entre otras, y fue responsable del arte de varios títulos que hoy son clásicos de la literatura infantil nacional, como la serie Papelucho y Los Pecosos (1976), de Marcela Paz; y Perico Trepa por Chile (1978), de Paz y Alicia Morel.
Además de dibujos y acuarelas, Carrasco hizo entrañables muñecos para ilustrar narraciones. En 1974, para el libro La abuela Panchita, escrito por Isabel Allende, fabricó el muñeco de una dulce señora de pelo cano y moño, anteojos y delantal; muy similar al que hizo varios años después, en 1992, para la serie animada en stop motion Tata Colores, dirigida por Vivianne Barry.

Un gran aporte de Marta Carrasco: el arte de ilustrar —investigación acompañada por fotografías y una generosa selección de obras y bocetos—, es no sólo referirse a la amplia obra de la ilustradora, sino que también presentar su biografía. María José Guallar, a cargo del capítulo biográfico, cuenta que Carrasco a los 10 años tuvo polio y permaneció un año en cama, tiempo que aprovechó para hacer una de las cosas que más le gustaba: pintar y dibujar. Lamentablemente, como secuela, tuvo problemas para caminar y durante toda su vida debió apoyarse en muletas.
Este detalle biográfico permite comprender mejor la particular atención que Carrasco prestó a la inclusión al hacer sus propias producciones infantiles. El primer libro completamente de su autoría fue El club de los diferentes, de 1984, que ganó en España el premio Apel-les Mestres. Es un libro que busca contribuir a que niñas y niños crezcan respetuosos a las diferencias; algo similar a lo que se propone su libro La otra Orilla, publicado por Ekaré póstumamente, que dulcemente se alza contra los prejuicios.

Para comprender a Marta Carrasco resultan interesantes la breve conferencia dada por la misma ilustradora que este libro recoge y el breve recuerdo escrito por su hija, Camila Couve Carrasco (autora del libro Estampas de niña, en el que retrata su vida familiar y el infeliz matrimonio de su madre con el escritor y artista Adolfo Couve). Esto se complementa con la selección de obras, hecha por Claudio Aguilera, y una revisión a los archivos inéditos, por parte de Isabel Molina, quien destaca el protagonismo dado por Carrasco a las mujeres.
En la conferencia mencionada, fechada en 1990, Carrasco distingue entre los contenidos de la televisión y los de los libros: “Gran parte de la animación para niños está orientada a estremecer, espantar, sobresaltar. Hablar de dibujos animados es sinónimo de acción vertiginosa, estridencia en el color, dispersión, alarido y estruendo. Pareciera que tememos aburrirlos. Esta experiencia televisiva, poco tiene que ver con la experiencia de la lectura, que invita al contrario a decantar, asimilar, reflexionar”. Las palabras de Carrasco siguen hoy vigentes (solo es necesario agregar al contenido televisivo el de los dispositivos móviles), tal como sus obras y publicaciones, que el libro Marta Carrasco: el arte de ilustrar, logra expandir e invita a revisitar.
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