Cómo el libro chileno se abre paso en el mercado internacional

El lunes 27 de noviembre se inauguró el puesto de Chile en la Feria del Libro de Guadalajara (FIL) y poco después, el 1 de diciembre, se informó que Chile será el año 2027 el país invitado de honor en la Feria del Libro de Frankfurt, la más importante del mundo en el negocio editorial. En este reportaje describimos la imagen de Chile en la FIL y un editor chileno comenta qué significa ser el país invitado de honor en la feria alemana para la industria editorial local.

Desde Guadalajara, México.   

El viernes 1 de diciembre, mientras transcurre la FIL de Guadalajara, se hizo oficial que Chile será el país invitado de honor de la Feria del libro de Frankfurt 2027, después de haber declinado serlo el año 2025 y desatar numerosas críticas. Ambas son ferias importantes pero con cualidades diferentes. La feria de México es una feria abierta, orientada originalmente hacia el público lector hispanohablante, que ha buscado expandirse a los negocios. La feria de Frankfurt, en cambio, tiene al comercio en su origen y actualidad, es internacional y menos masiva que la de Guadalajara. El precio de un ticket diario en FIL Guadalajara es de 25 pesos mexicanos (equivalente a unos 1,100 pesos chilenos) y un ticket diario de la de Frankfurt es de 20 euros (equivalente a aproximadamente 20,000 pesos chilenos).  

Nicolás Leyton, editor de La Pollera y parte de la distribuidora Big Sur.

Nicolás Leyton es el editor del sello chileno La Pollera y está también a cargo del área Nuevos Negocios de la distribuidora Big Sur, por lo que tiene entre sus responsabilidades colaborar en la internacionalización de los 60 sellos hispanoamericanos que la distribuidora representa. En el puesto de Chile en Guadalajara, comenta sobre Frankfurt: “Si vengo a México o voy a otro país en habla hispana, lo que hago es tratar de distribuir mis libros; no vender derechos. Las posibilidades que incentiva y ofrece estar en Frankfurt, por lo tanto, que es una feria dedicada a la compra y venta de derechos, son gigantescas, porque significa acceder a mercados en otras lenguas. Y participar en una feria de esa envergadura implica el incentivo no solo de la industria editorial, sino que también la del cine, la música y los videojuegos. Es una instancia importante, por lo que en ella solo podemos ganar los que nos dedicamos a producir cultura”. 

La Feria del Libro de Frankfurt es una instancia importante, por lo que en ella solo podemos ganar los que nos dedicamos a producir cultura. 

Nicolás Leyton.

Leyton participó en octubre de este año en un programa de 12 días de la Feria del Libro de Frankfurt (Frankfurt Invitation Programme), que busca ayudar a la profesionalización del rubro editorial, dirigido a editores de África, Asia, el mundo árabe, Latinoamérica y el Caribe. Respecto a los pasos para internacionalizar un sello, comenta: “Internacionalizar una editorial es un proceso muy largo, de muchos años. En el caso de La Pollera, partimos con Argentina y gracias a ferias como esta, la de Guadalajara, donde tenemos un stand compartido con otras editoriales desde el 2019, hemos conocido a gente de otros países y este año ya hemos visto frutos concretos: logramos cerrar un acuerdo de distribución con España y otro en México y Colombia. Hemos estado centrados primero en internacionalizar la distribución y ahora que estuve en Frankfurt, le tomé el peso a cómo uno puede involucrarse en la venta de derechos”.

La inversión de Alemania para posicionarse, es visible en el área internacional de la FIL de Guadalajara. Su puesto está en un lugar central, ocupando un gran tamaño y con gruesos catálogos de sus libros y autorxs. Le siguen países como Francia y España (país invitado de honor de la FIL 2024), que este año presenta un puesto que llama la atención por su sobriedad, que tiene algo de elegante: un gran telón rojo con la palabra España escrita en amarillo. Muchos recursos, sin embargo, no significan necesariamente destacar. Colombia logró quedarse este año con el premio al mejor stand en Guadalajara, por su diseño de madera, minimalista, inspirado en las construcciones indígenas del pueblo Guahibo. 

El puesto de Colombia en la FIL de Guadalajara

¿Cachai Chile?

El stand de Chile en Guadalajara fue inaugurado el lunes 27 de noviembre, con la presencia de autoridades, la embajadora de Chile en México, Beatriz Sanchez, y la directora de la FIL, Marisol Schulz. Durante la inauguración, se entregó un folleto con una portada hecha por Pablo Delcielo con las palabras “¿Cachai Chile?”, que indica las actividades de Chile en la FIL y la biografía de lxs autorxs participantes. “La presencia de Chile es cada vez más robusta en Guadalajara”, sentencia Sánchez en la inauguración. 

El stand de Chile en la FIL de Guadalajara

El puesto de Chile (posible por la colaboración entre el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y el Ministerio de Relaciones Exteriores, a través de la Dirección de Promoción de Exportaciones y la Dirección de Asuntos Culturales) cuenta con una selección de libros chilenos vendidos en asociación con la librería mexicana Carlos Fuentes. Carlos Sepúlveda, a cargo de la librería del puesto de Chile, comenta: “Las ventas han ido bien. Las editoriales chilenas ya tienen seguidores, así que desde el primer día ha llegado gente con libros o autores en mente, algo que creo tiene que ver con la apuesta de Chile en la difusión. En particular, los libros que diría que más se han vendido son el de Virgina Woolf, Escríbeme, Orlando. Cartas a Vita Sackville-West, 1922-1928 (Banda Propia) y 50 años del golpe en Chile: testimonios (Los Libro de Capitán Cianuro), de Manuel Capitán Cianuro”.  

Cartas de de Virgina Woolf a Vita Sackville-West (Banda Propia).

Por área temática, de lo que más se ha vendido, agrega Sepúlveda, es literatura infantil. Probablemente, esto tiene que ver con la alta producción en literatura infantil en Chile en los últimos años (este año forman parte de la comitiva en Guadalajara las editoriales infantiles Amanauta, Escrito con Tiza, Ediciones Liebre y Recrea) y también con el prestigio que han alcanzado algunas editoriales nacionales, gracias a premios como los que entrega otra feria, dedicada a la literatura infantil, la Feria del Libro de Bolonia, donde Chile también ha estado presente con un stand y una comitiva. A comienzo de este año en Bolonia, la chilena María José Ferrada ganó el premio New Horizons por su libro El bolso (Alboroto Ediciones) y el sello chileno Amanuta, ganó el prestigioso Premio a las Mejores Editoriales Infantiles del Año (BOP), premio al que también estuvo nominada Ediciones Liebre. 

Diálogo de las chilenas Mónica Bombal, Carol Celis y Consuelo Terra en el stand de Chile de la FIL de Guadalajara

Mónica Bombal, editora de Liebre, comenta sobre la producción chilena en un conversatorio en Guadalajara dedicado a los 30 años de los Premios Literarios que otorga el Ministerio de las Culturas: “Veo que en la producción chilena hay espacios de innovación. Un ejemplo está en el libro de Consuelo Terra Mamá, yo te recuerdo (Premio Amster-Coré, mención Coré a la ilustración), que no es fácil de clasificar. Es una novela gráfica, pero basada en un reportaje, a propósito de una persona con Alzheimer que fue fotografiada por su hijo. Ese recorrido parte de pensar con mucha libertad y no quedarse con formatos rígidos. Eso es algo potente y ojalá que libros como éste sigan siendo premiados. Es bueno que en Chile no se premien fórmulas repetidas, ni éxitos fáciles en librerías. Los libros desafiantes pueden gustar, y gustar mucho”.

Galo Ghigliotto, director de la Editorial de la USACH

En el caso de las editoriales más pequeñas, como es el caso de las editoriales universitarias, la forma de internacionalizar su catálogo en América Latina es otra. Galo Ghigliotto, director de la Editorial de la Universidad de Santiago de Chile, comenta en la FIL de Guadalajara: “Nos interesa estar acá porque hace poco iniciamos la distribución de libros bajo el sistema de distribución bajo demanda. Lo que significa que nuestros libros están disponibles en los sitios web de algunas librerías mexicanas y cuando una persona hace una compra de libro físico, se va a un sistema de impresión, se imprime y se distribuye. Para nosotros es un buen sistema porque nos permite estar presentes sin tener que hacer un envío masivo de libros, lo que encarece mucho todo. Por otra parte, tenemos acuerdos de colaboración con editoriales de acá. Ya vendimos los derechos de un libro de arquitectura que se va a publicar con una editorial que tiene sede en México y Colombia, y también me interesa establecer contacto con otras editoriales universitarias, como la de Nueva León, que tiene una colección de poesía muy interesante”. 

El domingo 3 diciembre la FIL cierra sus puertas. Nicolas Leyton, que ha estado presente en diversas ferias internacionales desde que co-fundó La Pollera el año 2011, hace un balance sobre la necesidad de participar en este tipo de instancias: «Es importante estar acá y en otras ferias para las editoriales, porque el mercado chileno es muy chico. Por mucho que a uno le vaya bien, el techo es real. Lo bueno es que se ha estado produciendo sinergia con otros países latinoamericanos con los que estamos trabajando cada vez más estrechamente los editores para exportar nuestros libros. Porque para Alemania o para el mercado en inglés, Latinoamérica es como un solo todo y actuar como un todo, es positivo para nuestros intereses”. 

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