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Crónica de María Moreno: El arte de escribir no es un arte
Por María Moreno | Dic 14, 2024
En esta crónica, recopilada en "Teoría de la noche" (Ediciones UDP), la escritora argentina María Moreno invita a las mujeres a escribir y da consejos: "Escriban cartas raudas, divertidas, sueltas de cuerpo y de corazón". Moreno es la invitada estelar de la Furia del Libro 2024, que se realizará en el Centro GAM entre el 19 y el 22 de diciembre. Recibirá el Premio Manuel Rojas, participará en una entrevista y hará una lectura.

Mariquita Sánchez de Thompson (1786-1868), considerada una pionera del feminismo en Argentina y célebre por sus cartas. Óleo sobre tela de Johann Moritz Rugendas.
Voy a convidarlas a escribir. No es un gusto de elegidos, como se cree, ni una pasión inútil, como para quienes la voz de la vocación se ha quedado afónica. El género epistolar, por ejemplo, fue bien cultivado por mujeres que a menudo no tenían una rutilante obra paralela. La misma Calamity Jane (forajida del lejano oeste) llevaba la pluma y un álbum sujetos a la montura de su caballo para escribir cartas. Si se nos ha dado un teléfono a cambio del Gran Salón, ¿por qué no volver reivindicativamente a las andadas? Virginia Woolf dijo una vez que una carta debía ser como un molde de yeso colocado sobre el instante presente. Esta teoría tendría por efecto una carta como ésta: “Ya no quedan más que tres hojas en la resma. No, no compraré, no tengo dinero. Querido, te juro que todavía sigo muy enamorada de ti. Fuera, Boby, el piso está hecho un asco. ¿Quién toca a esta hora? ¿El portero? La cinta gastada. ¿Qué decía? Después de todo, no sé si estoy realmente tan enamorada de ti”.
Esta vocación ingenua por el realismo, sólo puede provenir de una escritora inglesa más impresionada por el roce de una mano sobre un faldón de terciopelo que por una película como Emmanuelle. Porque las cartas pueden sugerir una naturalidad fingida o dosificada, un odio que difiere las réplicas en tiempo presente, o una programada y artera seducción. Por eso, ustedes que han abusado hasta la saciedad, hasta la muerte del género, del vetusto recurso del mechón de cabello en el ojo, la bocucha pueril y la mirada perdida, demuestren que son grandes, contando sólo con la gracia y la inteligencia. Es decir, escriba cartas apasionantes, afrodisiacas, tremendas, siguiendo el postulado de Tomás de Aquino: “Ve lengua, y canta las glorias del cuerpo misterioso”.
No escriban nunca, pero nunca, cartas de escritor, de esas que contienen una sarta de verdades acerca del universo, aspirantes a ser volcadas ante los pies de las posteridad.
No hay un “escribir bien”. Cualquiera puede ser, por lo menos, gracioso, si se atreve a largarse a campo traviesa por una página en blanco, capaz de amedrentar al joven Mallarmé, pero no una muchacha latina con los pies casi instalados en el siglo XXI. No escriban frases largas, de esas que hacen extraviarse en una prosa árida y aletargante, sin una mísera coma donde pararse a tomar agua: que el predicado siga a su sujeto como el perrito a la dama de Chejov. No se dejen crecer el bigote ni aflojar los párpados en busca del adjetivo apropiado: el inapropiado suele ser más corajudo, más rutilante. Después de todo, el adjetivo no es más que un fetiche del escritor, un elementito de la heráldica íntima, soñadoramente enfilada a ganar el premio Nobel (y eso no es lo que queremos ¿o sí). No escriban nunca, pero nunca, cartas de escritor, de esas que contienen una sarta de verdades acerca del universo, aspirantes a ser volcadas ante los pies de las posteridad. Si no nos sale, digan la verdad. Por ejemplo, si estaban a punto de escribir: “Estoy perdiendo las esperanzas”, pero luego les pareció demasiado cursi, escriban: “Iba a escribir que estaba perdiendo las esperanzas, pero luego me pareció demasiado cursi”. Y si no logran reunir en un único sustantivo la síntesis meteorológica del espíritu, acudan a la descripción de los fenómenos naturales: “Desde el río soplaba un viento frío”, puede ser un buen comienzo. No se corrijan como ante mesa de examen, ni tachen con pánico: es sabido que por abrir la puerta a la loca del altillo, a menudo se escapa el genio de la lámpara. Escriban cartas raudas, divertidas, sueltas de cuerpo y de corazón. Por puro festejo de los demás como las Mariquitas Sánchez o las Santas Teresas de Jesús, las Juanas o las Pepas. Sin ánimos de ir a parar a la jaula crítica o bajo la lupa profesional. Sin motivo y sin remedio, como cuando existía el Alma.

Actividades de María Moreno en Santiago
- Recepción del Premio Manuel Rojas | Inauguración Furia del Libro 2024.
19 de diciembre, 19:00. Centro GAM. - Charla de Diego Zuñiga con María Moreno | Lanzamiento XXIV versión de Santiago en 100 Palabras.
20 de diciembre, Centro Cultural La Moneda, 19:00 h. Con inscripción previa. - Lectura de la novela El affaire Skeffington (Banda Propia).
21 de diciembre, Centro GAM, sala c1, 19:00.

Coordenadas de La Furia del Libro
- Fecha: jueves 19 al domingo 23 de diciembre.
- Horarios: Jueves y viernes: de 16:00 a 21:00 horas. Sábado y domingo: de 11:00 a 21:00 horas.
- Lugar: Centro GAM.
- Entrada liberada.
- Programación y más información: www.lafuriadellibro.com.
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