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Marta Carrasco: una ilustradora por redescubrir

La editorial chilena Grafito, además de publicar libros infantiles, de forma consistente se ha preocupado de investigar la historia del libro en Chile y de recuperar producciones del pasado. Han publicado una profunda investigación sobre Quimantú, editorial fundada bajo el gobierno socialista de Salvador Allende, y han reeditado valiosos libros ilustrados, como El látigo de 100 colas, de Fernando Krahn; Vera historia del deporte, de Oski; y dos libros del poeta visual Guillermo Deisler.  

Portada de Marta Carrasco: el arte de ilustrar (Grafito, 2022).

El año 2022, Grafito lanzó el libro Marta Carrasco: el arte de ilustrar, de Isabel Molina, Claudio Aguilera y María José Guallar, que consiste en una investigación sobre una figura fundamental de la ilustración y la literatura infantil chilena, de la que poco hasta ahora se sabía, aunque marcó el imaginario visual de varias generaciones de niñas y niños. 

Marta Carrasco (1939-2007), quien estudió Bellas Artes en la Universidad de Chile, fue desde la década de los 60 una prolífica ilustradora de obras para la infancia. Colaboró en la revista Mampato y en las editoriales Quimantú, Zig-Zag y Universitaria, entre otras, y fue responsable del arte de varios títulos que hoy son clásicos de la literatura infantil nacional, como la serie Papelucho y Los Pecosos (1976), de Marcela Paz; y Perico Trepa por Chile (1978), de Paz y Alicia Morel.

Además de dibujos y acuarelas, Carrasco hizo entrañables muñecos para ilustrar narraciones. En 1974, para el libro La abuela Panchita, escrito por Isabel Allende, fabricó el muñeco de una dulce señora de pelo cano y moño, anteojos y delantal; muy similar al que hizo varios años después, en 1992, para la serie animada en stop motion Tata Colores, dirigida por Vivianne Barry.

Serie Caperucita, de Marta Carrasco [ Colección Biblioteca Nacional de Chile]

Un gran aporte de Marta Carrasco: el arte de ilustrar —investigación acompañada por fotografías y una generosa selección de obras y bocetos—, es presentar la biografía de la ilustradora. María José Guallar, a cargo del capítulo biográfico, cuenta que Carrasco a los 10 años tuvo polio y permaneció un año en cama, tiempo que aprovechó para hacer una de las cosas que más le gustaba: pintar y dibujar.  Lamentablemente, como secuela, tuvo problemas para caminar y durante toda su vida debió apoyarse en muletas.

Este detalle biográfico permite comprender mejor la particular atención que Carrasco prestó a la inclusión al hacer sus propias producciones infantiles. El primer libro completamente de su autoría fue El club de los diferentes, de 1984, que ganó en España el premio Apel-les Mestres. Es un libro que busca contribuir a que niñas y niños crezcan respetuosos a las diferencias; algo similar a lo que se propone su libro La otra Orilla, publicado por Ekaré póstumamente, que dulcemente se alza contra los prejuicios.

Ilustración de Marta Carrasco del cuento El príncipe feliz, de Oscar Wilde, publicado en 1972 en Quimantú y reeditado por Amanuta.

Para comprender a Carrasco resulta interesante la breve conferencia de la ilustradora que este libro recoge; junto a un breve recuerdo de su hija, Camila Couve Carrasco (autora del libro Estampas de niña, en el que retrata su vida familiar y el infeliz matrimonio de su madre con el escritor y artista Adolfo Couve); una selección de obras, por Claudio Aguilera; y una revisión a los archivos inéditos, por parte de Isabel Molina, quien destaca el protagonismo dado a las mujeres.  

En la conferencia mencionada, fechada en 1990, Carrasco distingue entre los contenidos de la televisión (similar al de los dispositivos móviles, podríamos agregar hoy) y los de los libros: “Gran parte de la animación para niños está orientada a estremecer, espantar, sobresaltar. Hablar de dibujos animados es sinónimo de acción vertiginosa, estridencia en el color, dispersión, alarido y estruendo. Pareciera que tememos aburrirlos. Esta experiencia televisiva, poco tiene que ver con la experiencia de la lectura, que invita al contrario a decantar, asimilar, reflexionar”. Las palabras de Carrasco siguen hoy vigentes, tal como sus obras y publicaciones, que el libro Marta Carrasco: el arte de ilustrar, logra expandir e invita a revisitar con mayor profundidad.  

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