Oriente escrito desde Occidente

Cada vez son más los libros ambientados en la convulsa región del petróleo. Historias de niños criados en Afganistán, conversaciones en taxis de El Cairo y polémicas revelaciones de la esposa predilecta de Mahoma, componen sólo algunos de los títulos disponibles en Chile. La tendencia es clara, sólo escritores extranjeros o exiliados han podido forjar esta pequeña ventana que se abre en el país más austral del mundo.

La historia de la literatura en la región del sudoeste de Asia estuvo dominada, hasta el siglo XX, por la poesía patriótica. El primer texto en árabe que cumple con las características de la novela moderna es Zaynab, de Muhamad Husein Hakal, publicado en 1914. Tres siglos y medio después de El Lazarillo de Tormes. Un estudio, realizado por la Universidad de Castilla-La Mancha, arrojó que de las 100 mil traducciones que fueron publicadas en España entre 1989 y 1998, sólo el 0,098% correspondía a literatura árabe contemporánea. Una década más tarde, la diversidad de Medio Oriente sigue estando muy lejos de nuestras librerías, aunque son muchos los intentos de Occidente por mostrar ese mundo.

Estudios y prejuicios

Marcela Zedán, directora del Centro de Estudios Árabes de la Universidad de Chile, cree que este fenómeno de “neo–orientalismo” se caracteriza por “una cierta fascinación por el Oriente misterioso, sensual, mágico o concebido como un remanso espiritual y, paralelamente, una negación de la cultura oriental de sus valores y pertinencia en el mundo contemporáneo”.

La académica, especialista en literatura contemporánea de la región, sentencia que “la producción que se realiza en Occidente sobre el mundo árabe, por escritores anglosajones o árabes afincados en Occidente, lamentablemente privilegia las publicaciones que afirman el imaginario que Occidente ha construido sobre los árabes y el islam. Al parecer, Occidente quiere seguir escuchando su propio discurso sobre Oriente”.

Sherry Jones es mujer, periodista y estadounidense. En La joya de Medina relata la historia de Aisha bint Abi Bakr, la esposa predilecta de Mahoma. Sobre sus motivaciones, Jones cuenta que “el 11 de septiembre de 2001 y especialmente los eventos que ocurrieron después, hicieron fundamental que en Occidente conociéramos sobre el mundo árabe. Hay un montón de mala información allá afuera, de propaganda diseñada para causar e incrementar el odio contra los musulmanes”.

A juicio de la autora, su libro es un best seller por la historia que cuenta, la de “una mujer casada, cuando sólo era una niña, con un hombre que era tan viejo como su abuelo. Aisha nació en una cultura en que las mujeres no tenían derechos. Ella, por su inteligencia, fuerza y coraje, se convirtió en una de las mujeres más influyentes de la historia”. La obra ha desatado diversas polémicas en Oriente, pues la protagonista es una mujer idealizada para los suníes musulmanes, que encarna lo peor del género femenino para los chiíes al representar la oposición a Alí, el primo del profeta.

¿A la moda? ¿a la moda?

La influencia de los árabes en España no es sólo historia. En el país ibérico existe la mayor cantidad de casas editoriales que publican textos ambientados en las tierras del islam en nuestra lengua. Y como en Chile la influencia hispana no es sólo historia, algunas de esas obras pueblan las librerías nacionales.

Desde Teherán, Javier Martín, periodista español especializado en filología árabe, busca una explicación para esta “apertura cultural” de Occidente. “Hay un mayor interés en la cultura árabe-musulmana fruto de la inmigración que existe en Europa. Y no sólo la traducción de obras literarias ha aumentado, también es más sencillo encontrar música árabe-musulmana. Otra de las razones es la valentía de numerosas editoriales pequeñas, que han elegido y apostado por este nicho aún marginal del mercado y que con su esfuerzo le han dado un nuevo ímpetu”.

Sorprende que casi la totalidad de los autores árabes, cuyos títulos están disponibles en Chile, residan fuera de sus países de origen. “Son personas que han sufrido persecución y son los únicos que pueden dar fe de una realidad que existe, pero que los regímenes tratan de ocultar. Salen del país porque en su propias patrias no podrían ejercer su trabajo”, argumenta Martín, quien vive hace más de una década en la zona.

La tasa de analfabetismo es importante en la región. En Egipto, sólo la mitad de la población mayor de 15 años sabe leer y escribir, de los cuales seis de cada diez son hombres. Los países que lideran las publicaciones en el área son Irán, Turquía y Líbano.

“En la mayor parte de las ocasiones, son los propios gobiernos los que no fomentan e incluso impiden las traducciones de los libros que normalmente son críticos con ellos”, finaliza Martín desde Irán.

Oriente editorial

El médico afgano-estadounidense Khaled Hosseini era un perfecto desconocido hasta que en 2003 lanzó su novela Cometas en el cielo, que ya ha superado los ocho millones de ejemplares vendidos en el mundo. Mil soles espléndidos, su segunda entrega, también ha pasado a la categoría de long seller. Sólo en tres años, ambos títulos superaron los 70 mil ejemplares en Chile, cifra similar a lo que vendió cada edición de Harry Potter.

Juan Chapple, coordinador de comunicaciones de Océano, representante de editorial Salamandra en Chile, destaca que “algunos autores iraníes tienen problemas para publicar por la importante presencia de policía religiosa, algo inconcebible en nuestras sociedades. Para ellos, escribir con cierta libertad sobre temas ‘espinosos’ es muy complejo”.

Chapple agrega que la literatura de autores árabes ha cosechado éxito en España, Alemania e incluso en Países Bajos, donde La casa de la mezquita del iraní Kader Abdolah fue elegida en una encuesta como la segunda novela favorita de los holandeses. Aunque hablar de Oriente no basta para figurar dentro de los favoritos del público. Marilén Wood, gerenta general de Ediciones B, sostiene que “hay gran interés en general por la novela histórica; dentro de ese contexto el mundo árabe es muy interesante, pero hay otros libros que han andado mejor como Africanus o Aníbal”.

Textos no perecibles

Los libros clásicos, previos a los conflictos que dominan el Medio Oriente, la globalización y la instantaneidad de la información dan cuenta de creaciones con menores injerencias culturales de Occidente.

La rosaleda, de Saadí de Shiraz, escrita en el siglo XIII, contiene lecciones para el buen vivir a través de anécdotas y narraciones apoyadas en el Corán. Esta obra forma parte de la lectura obligatoria para los estudiantes de Irán, donde las sentencias de Saadí tienen una autoridad casi sacra.

Las mil y una nocheses una compilación de cuentos datados entre los siglos XIII y XVI, escritos bajo la técnica del relato enmarcado, en el que una narración surge de otra. En el libro, el sultán Shahriar descubre la traición de su mujer. Él la castiga con la muerte y ordena que le consigan una esposa nueva cada noche, para ejecutarla al amanecer. Este designio es quebrado por la inteligente Sheherazade, quien trama un narrativo plan.

El libanés Khalil Gibrán fue poeta, pintor, novelista, ensayista y filósofo. Su obra El profeta (1923) es breve y aborda 27 tópicos de la vida (desde los niños hasta la muerte) en la voz de un hombre que habla por inspiración divina. “¿Quién puede separar su fe de sus acciones o sus creencias de sus ocupaciones?”, enuncia en el capítulo sobre la religión.

Reportaje publicado en la Revista de Libros de El Mercurio en marzo de 2010.

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