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La poesía para niñas y niños se hace lugar en Bolonia
Por Pablo Espinosa Z. | Abr 24, 2026
En la recién finalizada Feria del Libro Infantil de Bolonia hubo un lugar especial para la poesía, donde quedó clara la cercanía entre la infancia y el quehacer poético, y la especial capacidad de este género para observar (y quizás cambiar) el mundo. A la común idea de que la poesía no vende, una editora se opone. En la ciudad italiana, además, se realizó un homenaje a la poeta chilena María José Ferrada.

The Poetry Corner fue el lugar de la poesía en la Feria del Libro Infantil de Bolonia —realizada entre el 13 y 16 de abril, en Italia—, que correspondía al stand de Junior Poetry Magazine, una improbable revista literaria impresa para jóvenes poetas y lectores de poesía, a partir de los 8 años. En el stand se pudo comprar la colorida revista italiana, fundada en 2023, revisar una selección de libros de poesía de todo el mundo para niñas y niños, y asistir a conversatorios.
Fue en uno de los primeros encuentros organizados por la revista en este rincón de la feria, donde se estableció la estrecha relación entre la poesía y la infancia. La poeta italiana Silvia Vecchini comentó: “Los niños son naturalmente poetas. No lo digo con sentimentalismo. Me refiero a que la postura del niño en su encuentro con el mundo es muy similar a la postura de un poeta adulto. Comparten la curiosidad y una forma de conocer, de aproximarse al mundo”.
Los niños son naturalmente poetas. Su postura en su encuentro con el mundo es muy similar a la postura de un poeta adulto. Comparten la curiosidad.
Un editor que ha apostado tempranamente por la poesía para la infancia es el francés Alain Serres, fundador en 1996 del sello Rue du Monde. “Son tiempos oscuros para la palabra, debido a los conflictos en Ucrania, Gaza e Irán —reflexionó Serres en The Poetry Corner—, pero hay en la poesía un punto de encuentro, un lenguaje común necesario”.

La colección Petits géants de Rue du Monde —que ya ha superado los cuarenta títulos— consiste en libros con un solo poema, ilustrados por referentes de la ilustración como Beatrice Alemagna y Oliver Tallec. Han participado en ella poetas de Vietnam, China, Senegal, Algeria y Brasil, entre otros países. De la colección, Serres destaca el libro Admiration, de Pierre Albert-Birot, ilustrado por Rozenn Bothuon. Es un poema que no fue pensado originalmente para el público infantil, pero se trata de una particular introducción a la mirada poética que puede ser disfrutada por todas las edades.
Hablar de poesía en una feria como la de Bolonia —que no está dirigida al público general, sino que es un evento principalmente de compra y venta de derechos—, puede parecer un mal negocio. Entre editores es muy extendida la idea de que la poesía no vende. No es el caso, al menos, de la editorial italiana Topipittori, que ha publicado a la ya citada Vecchini y también a la poeta chilena María José Ferrada.

«Cuando comenté que quería publicar poesía, varias personas me advirtieron que no era una buena idea, que la poesía no vende”, dice a Ojo en Tinta Giovanna Zoboli, autora y editora de Topipittori. “En nuestro caso, sin embargo —añade—, hemos descubierto que sí vende. Podrán decir que es una excepción, pero la única forma de saberlo es publicando poesía, algo a lo que muchos editores le tienen miedo. Es lo que escuchamos cuando queremos vender derechos de libros en otros idiomas y nuestra respuesta es que hay que atreverse”. Entre los bestsellers poéticos de Topipittori está El gran libro de las siestas (publicado en español por Océano), escrito por la misma Zoboli e ilustrado por Simona Mulazzani.
Ilustración poética
Lo común en los libros de poesía para niñas y niños, sean de autores emergentes o consagrados, son las ilustraciones, que esperan contribuir a hacer la lectura más atractiva y sugerente. Encontrar las ilustraciones apropiadas para un texto poético significa siempre un gran desafío para una editorial.

“Hay que saber cuál es el imaginario de un texto, saber el lugar del que nace, y encontrar a un ilustrador o ilustradora que resuene con él. En un libro ilustrado de poesía debe haber un diálogo entre dos imaginarios, el textual y el visual, similares”, explica Giovanna Zoboli, quien asegura que puede tomar meses o años encontrar la combinación correcta. Un libro que destaca de su catálogo es In mezzo alla fiaba, cuentos de hadas clásicos recontados en verso por Silvia Vecchini, ilustrados sintéticamente por Arianna Vairo.
Creo que mucho del trabajo de la ilustración para la poesía es un trabajo con el silencio y con el espacio en blanco en la página.
El poeta mexicano Adolfo Córdova —ganador de un BolognaRagazzi Award por su publicación Río Viento (El Naranjo), poemario para la primera infancia, ilustrado por Mariana Alcántara— considera que hay un error frecuente en la ilustración de poesía: “A veces siento que la ilustración está un poco ansiosa con la poesía. En lugar de dejar espacio, se llena de elementos la página, como para que se entienda más el texto. Y no es necesario explicar. Creo que mucho del trabajo de la ilustración para la poesía es un trabajo con el silencio y con el espacio en blanco en la página para que el verso pueda respirar”, dice Córdova a Ojo en Tinta.

Poetas latinoamericanas
En The Poetry Corner estuvo presente también América Latina con un conversatorio sobre poetas latinoamericanas —en el que se habló sobre Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou y Alfonsina Storni— y una lectura de la obra de María José Ferrada, quien fue nominada este año al Premio Hans Christian Andersen, que finalmente ganó el poeta inglés Michael Rosen.
Ferrada, probablemente la poeta chilena más traducida actualmente, es conocida en Italia gracias a sellos como Topipittori y Corraini. No es extraño, por lo tanto, que, se haya hecho un conversatorio y exposición en torno a su obra en la biblioteca Amílcar Cabral de Bolonia, actividades impulsadas por la Fundación Entrelíneas con el apoyo de la DIRAC.

Otra poeta chilena presente en Bolonia fue Ángeles Quinteros, fundadora del Libros del Escuincle. En The Poetry Corner presentó la colección de libros Cielo, mar y tierra, escrita por ella e ilustrada por Karina Letelier. La colección consiste en tres libros de poesía para la primera infancia que presentan conceptos, pero no de la forma usual.
“¿Cómo mostrarle el mundo a personas en formación?, fue nuestra pregunta. Esta es una colección de libros sobre primeros conceptos, pero con un abordaje poético. No queríamos presentar un mundo solo con verdades o informaciones redundantes. El cielo, por ejemplo, no siempre es azul ni la luna es siempre redonda”, señaló Quinteros.

La posibilidad que abre la colección de Libros del Escuincle, finalmente, no es sólo admirar el mundo, sino también generar cambios en él, opina Quinteros. Al respecto, dice la editora y autora chilena: “La idea de esta colección es que contribuya a la capacidad de hacer abstracciones, relacionar, que ayude a mirar, a abrir el mundo hacia la metáfora y ampliar el horizonte. Creemos que la poesía, gracias a la metáfora, puede ayudar a entender que las cosas pueden ser distintas y que el mundo no tiene por qué ser como es, sino que puede ser pensado de otra forma”.
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