Adolfo Córdova, autor mexicano: “La poesía es la gran anfitriona de la infancia”

En esta entrevista, Adolfo Córdova habla sobre su libro de poesía para la primera infancia "Río viento", premiado en la Feria del Libro Infantil de Bolonia. Reflexiona también sobre la ilustración poética y de los prejuicios en torno a este género: “Los adultos olvidan que llegaron al mundo con la poesía”. El autor mexicano informa además sobre Los Imposibles, una nueva asociación en torno al libro infantil, que tiene entre sus integrantes a la ilustradora chilena Paloma Valdivia y a dos ganadores del Premio Hans Christian Andersen. 

Adolfo Córdova retratado por Isaac Morales.

Adolfo Córdova (México, 1983) tiene una agenda ocupada en la Feria del Libro Infantil de Bolonia. Participa en varios conversatorios y tiene reuniones con distintas editoriales para internacionalizar sus publicaciones. Su primer libro, del año 2015, es la novela Para la niña detrás del árbol (Pearson), ilustrada por Carmen Segovia; a la que siguieron el conjunto de relatos El dragón blanco y otros personajes olvidados (FCE), ilustrado por Riki Blanco, Premio White Ravens 2017, y La noche de la huida (Ekaré), nuevamente ilustrado por Segovia, entre otros. Además de autor, es periodista  —Linternas y bosques se llama su blog— e investigador, siempre relacionado con la literatura infantil.

El autor mexicano, sin embargo, logra hacerse un tiempo para hablar con Ojo en Tinta en Bolonia y cuenta que es en la poesía donde se siente más cómodo actualmente. Su reciente poemario Río viento (El Naranjo), ilustrado por Mariana Alcántara, ganó en la Feria de Bolonia un Bologna Ragazzi Award en la categoría primera infancia, por lo que recibió en Italia el premio. “Entrar en ese mundo insondable es fascinante y muy estimulante para mí como creador”, dice sobre su premiada aproximación a la literatura para menores de 3 años. 

El dragón blanco y otros personajes olvidados (FCE), de Adolfo Córdova y Riki Blanco, Premio White Ravens 2017.

Río viento, explica Córdova, surgió de conversaciones con niñas y niños en diversas comunidades ribereñas mexicanas de localidades como Chacaltianguis, Tlacojalpan y Tlacotalpan, donde exploró la pregunta qué es un río. El resultado de esa experiencia se publicó en un poemario llamado Hacemos Nuestro Río, lanzado el 2022 por la ONG mexicana Casa Gallina, donde apareció la primera versión de Río Viento. Ambos poemas comparten la misma pregunta inicial: «¿Me creerías / si te digo / que el río, / antes que río, / fue viento?».  

“El poema —comenta  Córdova— surgió por estar en ese estado al que te lleva la conversación con niños y niñas, que es volver a ver el mundo con interés y curiosidad. Estaba yo ahí, en la naturaleza, y de pronto me surgió la pregunta sobre la vida pasada del río, por la similitud con el viento, que me resultó muy transparente cuando estaba viendo el río pasar y pasar”. 

Mariana Alcántara y Adolfo Córdova en una charla sobre su libro Río viento (El Naranjo) en la Feria del Libro Infantil de Bolonia 2026.

Previamente, Córdova había publicado otros poemarios para el público infantil, como Escondida (Cataplum), libro acordeón ilustrado por Amanda Mijangos; y Jomshuk. Niño y dios maíz (Ediciones del Castillo), ilustrado también por Mijangos, que se nutre del mito del dios o santo del maíz de la comunidad popoluca de Piedra Labrada, en Veracruz. Como recopilador, además, el mexicano es responsable de Cajita de Fósforos (Ekaré), que incluye la obra de 36 poetas de diferentes países y épocas; entre ellos el argentino Jorge Luis Borges y la chilena María José Ferrada. Esta antología fue también premiada en Bolonia —recibió un Premio Bologna Ragazzi, en la categoría especial de poesía, el año 2021— y cuenta con una traducción al italiano por la editorial Valigie Rosse.

Poema de María Elena Walsh ilustrado por Juan Palomino en Cajita de fósforos (Ekaré), compilado por Adolfo Córdova. El libro fue premiado el año 2021 en la Feria del Libro Infantil de Bolonia, así como por el Banco del Libro de Venezuela y por la Fundación Cuatro Gatos.

Muchos adultos parecen temerle a la poesía. Consideran que es un género difícil y que probablemente no sea comprendido por niñas y niños.  

—Los niños reciben muy bien la poesía y no se preguntan qué género es. Habitan la poesía sin necesariamente conceptualizarla como otro género. Es literatura, es juego, es espacio para compartir. El temor a la poesía por parte de los adultos creo que es falta de memoria, porque olvidan que llegaron al mundo con la poesía. La experimentación verbal es muy poética y uno empieza hablando muchas veces en metáforas, en trabalenguas, en juego verbal, que es lo que propone la poesía: desestabilizar el lenguaje. Entonces yo creo que solo hace falta recordarle a los adultos que le tienen miedo a este género que ellos entraron también al mundo a través de la poesía. Los arrullos, por ejemplo, que seguramente escucharon de bebés, son poesía. 

Muchas veces cuando a mí me dicen que la poesía es difícil, yo le digo ‘sí, como tantas cosas en la vida’. Está bien reconocer que hay cosas que nunca vamos a terminar de comprender.

—Creo también que la poesía nos reconcilia con ese mismo prejuicio, con no entender. Muchas veces cuando a mí me dicen que la poesía es difícil, yo le digo ‘sí, como tantas cosas en la vida’. Hay muchas cosas que son difíciles y que no entendemos y la poesía nos dice que está bien, que no pasa nada. Está bien reconocer que hay cosas que nunca vamos a terminar de comprender ¿no? Deberíamos reconciliarnos con eso y promover espacios en donde podamos hablar de tantas cosas incomprensibles que hay en el mundo. La poesía nos dice ‘vengan, vengan acá que yo los voy a apapachar. Yo los voy a acompañar con todo eso misterioso que tiene la vida para bien y también para mal, con lo absurdo e incomprensible’. Ahí está la poesía. Es la gran anfitriona de la infancia y de todos nosotros. Está ahí, lista para recibirnos siempre. 

Poesía para la primera infancia

La Feria del Libro Infantil de Bolonia entrega anualmente premios en cinco categorías: ficción, no ficción, Opera Prima (para el debut de ilustradores), cómics y primera infancia (toddlers), que es la categoría en la que ganó este año Río viento, de Córdova y Alcántara.

Parte de las palabras con las que el jurado premió el libro publicado en México por El Naranjo, fueron las siguientes: “Río viento es un libro poético y refrescante para los más pequeños. La disposición horizontal y vertical de las páginas expresa el movimiento de los personajes infantiles, y el lector debe girar el libro para seguir a los protagonistas en su exploración a través de la narración. Su formato de cartón invita a los lectores más jóvenes a interactuar físicamente con la historia, sintiendo el fluir del viento y el agua. Palabras evocadoras acompañan las imágenes, fusionando ritmo, sonido y movimiento, y creando un viaje de descubrimiento inmersivo para el niño”.

Adolfo Córdova apunta a Río viento entre otros de los libros ganadores de la Feria del Libro Infantil de Bolonia 2026.

¿Cómo fue el proceso de ilustración de Río viento

—Me alegró mucho que Mariana Alcántara aceptara ilustrarlo porque tenía muchas ganas de trabajar con ella. No vi nada del proceso y una vez que lo ilustró todo y me mandaron el libro ya final, me hizo querer reescribir. Es que la escritura y especialmente la poesía es muy inquieta, hay un placer de probar muchas cosas, y eso pasó al ver las ilustraciones de Mariana. Surgió una búsqueda por aprovechar los versos para hacer un poco más abiertas las imágenes de pájaros y remolinos en el agua, por ejemplo. 

 —¿Cómo crees que contribuyen las ilustraciones al texto? 

—Para mí ella hizo en este libro algo perfecto. Condensó mucho de lo que estaba detrás de mi proceso, que es lo divertido, lo juguetón, lo tierno, que es conversar con niños y niñas. Logró traducir lo que yo viví. Entonces, creo que la ilustración le aporta una mirada juguetona y ella se nota que se divierte también buscando mezclas en los peces y pájaros, en crear un código de color, un código de formas. Y es también una ilustración muy poética. El poema parte de una pregunta muy simple y al mismo tiempo profunda sobre la posibilidad de ser otro y de ser otras cosas, pero no es una historia; es un momento. Y Mariana propuso dos personajes que están jugando. Lo que funciona muy bien. 

Ilustración de Mariana Alcántara al interior de Río viento.

No es fácil dar con ilustraciones apropiadas para acompañar un texto poético. 

—No. A veces siento que la ilustración está un poco ansiosa con la poesía. En lugar de dejar espacio, se llena de elementos la página, como para que se entienda más el texto. Y no es necesario explicar. Creo que mucho del trabajo de la ilustración para la poesía es un trabajo con el silencio y con el espacio en blanco en la página para que el verso pueda respirar. 

El poema Río viento parte de una pregunta muy simple y al mismo tiempo profunda sobre la posibilidad de ser otro y de ser otras cosas, pero no es una historia; es un momento.

¿Cuál es el desafío de escribir e ilustrar un libro para la primera infancia? 

—Yo considero al bebé un interlocutor pleno con  experiencia, porque desde que llega al mundo empieza a acumular experiencia. Esto de hablar de la experiencia del bebé es algo que escuché a María Emilia López (especialista argentina en educación temprana y en literatura infantil) y que cambió mi mirada. No es habitual porque pareciera que los bebés no tienen experiencia todavía, en nada, que son como una tabula rasa. Y no, no es así porque llevan ya un camino, por breve que sea, y son muy receptivos al mundo y están afectando el mundo también. Y es necesario hacer literatura para ellos que respete eso.  Hacerlo es un gesto de amor hacia la primera infancia y de respeto hacia el mundo que están descubriendo.

—Y es necesario reconocer que hay una sensibilidad especial en la primera infancia. Hay que reconocerles un interés propio. No cualquier cosa les interesa. Incluso respecto a los libros, hay unos que van a elegir sobre otros, unos a los que van a querer volver y releer. Y hay que preguntarse por qué. Lo maravilloso de plantearse hacerse libros para bebés es que hay algo de insondable en ese mundo, porque como todavía no se desarrolla una comunicación verbal, donde nos digan qué les gusta, uno tiene que abrir su manera en la que lee el mundo. Entender la perspectiva del bebé y su lenguaje corporal. Ellos leen la poesía con todo el cuerpo. 

Los imposibles 

En la Feria del Libro Infantil de Bolonia se presentó una nueva asociación llamada Los Imposibles: Movimiento internacional de Libros de Arte para Niños, integrada por autores, editores, periodistas y promotores de la lectura. Su principio: los libros para niños y jóvenes son un territorio fundamental de libertad. 

Presentación de Los Imposibles en la Feria del Libro Infantil de Bolonia. Ilustración de Paloma Valdivia.

Entre los integrantes de la asociación está el mismo Córdova, quien hizo de moderador en la presentación del colectivo en la feria y diseñó el logo de la agrupación; la ilustradora chilena Paloma Valdivia; el iraní Ali Boozari; el colombiano Jairo Buitrago; la argentina Isol, ganadora del Premio Astrid Lindgren; y dos ganadores del Premio Hans Christian Andersen: Maria Teresa Andruetto, de Argentina, y Roger Mello, de Brasil.  

Nos mueve dar voz a perspectivas singulares, hacer libros artísticos de alta calidad más allá de las modas comerciales, preservar el patrimonio cultural, visibilizar libros infantiles de todos los continentes.

El manifiesto de la asociación, enviado por Córdova a Ojo en Tinta, dice: «Nos cansamos de escuchar que no se puede hacer y que no hay forma de conseguirlo. Nos rehusamos a conformarnos con el derrotismo de quienes piensan que no hay alternativa. Nos mueve dar voz a perspectivas singulares, hacer libros artísticos de alta calidad más allá de las modas comerciales, preservar el patrimonio cultural, visibilizar libros infantiles de todos los continentes, conscientes del predominio de la perspectiva occidental. Celebramos el poder de la creación artística y somos un movimiento de paz. Luchamos contra la censura y la colonización creativa del pensamiento”.

«Adolfo habló sobre su primer logotipo como escritor, confirmando que creemos firmemente en el arte y la cultura sin fronteras», escribió Roger Mello en el grupo de Whatsapp de Los Imposibles tras el fin de la presentación.

Los imposibles no tienen por ahora un plan de acción definido, pero cuentan con un formulario para inscribirse y estar atentos a sus pasos. Comparten preocupaciones, convicciones (entre ellas que niñas y niños son seres humanos plenos, creadores del presente) y una gran esperanza en el libro: “Entre los objetos tangibles, el libro es uno de los más mágicos: cabe en las manos y, a la vez, trasciende sus límites. La palabra es una fuerza delicada: transporta, desplaza, transforma. La imagen nos lleva lejos, a la vez que nos acerca a aquello que en nuestro interior aún no había encontrado nombre. El libro es un espacio de apertura, para conectar y compartir, donde la humanidad, tan implacablemente deshumanizada, aún puede reconocerse a sí misma y volver a enamorarse de lo que es”. 

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